HOY Buenos Aires, de Havas Argentina, brilló con Bronce en Cannes Lions 2021 gracias a esta pieza contra el fuego

El original proyecto “The Fireproof Newspaper”, de la oficina de HOY Buenos Aires, de Havas Argentina, fue reconocido en el festival de Cannes con 1 León de Bronce en la categoría Print & Publishing. Para la agencia, el premio va más allá del reconocimiento. Se trata de difundir la necesidad de combatir los incendios en Patagonia, tan habituales en el en suelo argentino como en varios lugares del mundo. 

El celebrado trabajo se trata de una intervención en una única tirada de la versión en papel de Noticias de la Comarca, un diario local de la zona del Hoyo en la provincia de Chubut, para convertirlo en ignífugo con el fin de concientizar del drama que los incendios causan en el país e incentivar donaciones para La Fundación Bomberos de Argentina. El trabajo también tuvo el apoyo de SeSocio, el primer marketplace de inversiones. 

En cuatro meses se logró ejecutar la campaña con un resultado positivo respecto al fin solidario de la iniciativa: se logró aumentar en un 500% las donaciones para la Fundación Bomberos de Argentina. 

 

¡Felicitamos a Ramiro Castillo, CEO de Havas Argentina y miembro Vistage del G06!

 

 

Mural, el octavo unicornio argentino: la startup que digitalizó las pizarras de las salas de reunión ya vale USD2.000 millones

Mural, fundada por Mariano Suárez Batán, Patricio Jutard, miembro Vistage del G33 y Agustín Soler, es una de las empresas argentinas de tecnología que la “rompieron” en la pandemia y que logró elevar a la categoría “Unicornio”.

Les compartimos la nota completa que les realizó infobae.com

Es una de las empresas argentinas de tecnología que la “rompieron” en la pandemia, y ahora recibieron una nueva inversión global que los elevó a la categoría de unicornio. Es el piso de valuación con la que la mayoría de los emprendedores sueña: alcanzar un valor de USD 1.000 millones. En el caso de Mural, de ellos se trata, el festejo es doble: hoy anunció una Serie C por USD 50 millones – liderada por los fondos Insight Partners y Tiger Global- lo que les da, aseguran, un valor de USD 2000 millones.

¿Qué hacen? En pocas palabras, simplifican el trabajo remoto, algo vital en estos tiempos. Mural –que hasta 2019 se llamaba Mura.ly– es una plataforma que digitalizó las pizarras que son tan habituales en las salas de reunión corporativas. Con la idea de que las personas plasman mejor sus ideas graficándolas, y con gráficos y colores, esta startup llevó a la nube e hizo colaborativos esos procesos creativos para que distintos equipos puedan interactuar y trabajar a distancia.

Como destacó Infobae en una entrevista en agosto del año pasado, esta empresa de pizarras y post-it virtuales venía registrando un imponente crecimiento y en menos de seis meses había recaudado USD 141 millones de importantes fondos de inversión. Ahora recibió USD 50 más y se recibió de unicornio.

La empresa fue fundada por Mariano Suárez Batán, el CEO que se radicó hace unos años en EEUU, Patricio Jutard (CTO) y Agustín Soler. Los dos primeros son emprendedores Endeavor.

Así, Mural se suma al club al que ya accedieron Mercado Libre, Globant, Despegar, OLX, Auth0, Vercel y Aleph. La semana pasada, la empresa satelital Satallogic anunció que empezará a cotizar con una valuación de USD 850 millones, un “casi” unicornio.

La empresa tiene clientes como IBM, Microsoft, Facebook, Booz Allen Hamilton, Publicis Sapient, Autodesk, Intuit, GitHub, SAP y Atlassian, oficinas en Buenos Aires y EEUU y empleados en 13 países y anunció que el fundador de AthenePartners y ex vicepresidente senior de Microsoft y director de operaciones de HP, Bill Veghte, fue nombrado presidente ejecutivo del board.

“Mural ayuda a miles de equipos a realizar workshops y reuniones de alto impacto. Estos equipos ahora pueden pasar de la idea a la innovación más rápido que nunca”, dijo John Curtius, de Tiger Global. “Ayuden a las organizaciones a reinventar lo que significa trabajar en conjunto. Finalmente, se puede ver cómo las ideas de esos equipos cobran vida, se moldean con métodos y se convierten en planes de acción tangibles. Mural está haciendo que esto suceda, y es solo el comienzo“.

El mercado está validando nuestra idea y estamos muy contentos. Tuvimos el problema de trabajo y la colaboración remota hace 10 años, cuando trabajábamos con Disney. Éramos ‘los de Argentina tratando de crear videojuegos con gente en otros países. Lo sufrimos y ese problema nos llevó a crear Mural. Años después, eso es un problema que tienen el 100% de los equipos en todo el mundo, un tema que aceleró la pandemia pero que llegó para quedarse”, le dijo hoy Jutard a Infobae.

“Ahora elegimos dónde trabajar y no tiene que ser donde está la oficina del empleado. Tenemos millones de usuarios de las grandes empresas del mundo y que se apoyen en nosotros para hacer un trabajo mejor es una gran cosa. Hacemos el trabajo virtual algo más productivo, amigable y también divertido. Ahora para la empresa viene más expansión, más desarrollo y seguro anunciaremos alguna compra pronto. Está bueno que pasen estas cosas para inspirar a otros: estamos lejos, pero se puede crear desde Argentina empresas con impacto global”, agregó.

Según un comunicado, la empresa utilizará el nuevo capital para promover el desarrollo de su plataforma y nuevas integraciones con Microsoft Teams, Zoom, Webex y Atlassian. Según datos propios, Mural triplicó los ingresos anuales en los últimos periodos (no dan más detalles al respecto).

“Tenemos una historia de nueve años y un producto genial, pero se crece de la mano de la demanda y, la verdad, estuvimos muchos años donde esa demanda no existía, o era muy pobre. Casi quebramos y zafamos gracias a un mercado de capitales global que valoró lo que hacemos, que vio nuestro crecimiento y que, apostando a futuro, invirtió”, contó Jutard.

Además, Jutard está a punta de lanzar en Argentina Newtopia, un nuevo fondo de venture capital que invertirá en nuevos proyectos. Lo hace junto a Sacha Spitz, de la aceleradora YavuJuan Pablo Lafosse, fundador y ex CEO de AlMundo, y Mariano Meyer, ex secretario de Emprendedores y de la Pequeña y Mediana Empresa de Cambiemos. Proyectan invertir unos USD 50 millones en una primera etapa y hacer foco en empresas que recién están empezando.

“Reemplazamos el pizarrón de la sala de reuniones por un espacio de colaboración digital online. Todas las empresas están obsesionadas con la innovación e invierten mucho en eso. ¿Por qué? Porque nadie quiere ser el próximo Blockbuster, nadie quiere volverse obsoleto. Hoy la idea de un workshop de innovación es gente con pizarrones y pegando papelitos de colores en las paredes. Son eventos caros y más si tu equipo está distribuido. Hay que pagar tickets de avión, hotel, catering y contratar un facilitador para que arme metodologías y sesiones. Ni te cuento si aparece una pandemia. Pero más allá del contexto actual, esta es una tendencia que viene dándose desde hace años. Básicamente, los millennials saben que no hace falta ir a un lugar para trabajar, el trabajo es algo que hacés, no un lugar al que vas. Mural crea murales virtuales. En general, uno para cada proyecto. Así como hay software para videoconferencias, para project management con asignación de tareas, para compartir archivos y almacenamiento en la nube, Mural es una pieza más de ese tool kit de colaboración digital que sirve para las etapas tempranas del proyecto, cuando se trabaja con las ideas. El famoso design thinking”, planteó el emprendedor el año pasado en diálogo con este medio.

Mural es una Saas, software as a service, o plataforma en la nube. ¿Cuánto cuesta? Venden una suscripción que puede comenzar siendo individual: 30 días gratis y después se paga con tarjeta de crédito. “El precio más barato son 12 dólares por mes para hasta 50 personas. Después están los planes a medida de las empresas, con contratos multianuales. Ahí nos involucramos a nivel de IT, seguridad, compliance. Son clientes que ponen en Mural sus ideas, información súper confidencial y que cuidamos mucho con sistemas validados con procesos de auditoría”, detalló Jutard.

Jutard y Suárez Batán habían fundado Three Melons en 2005. Esta empresa de videogames para redes sociales (con Indiana Jones LEGO como hit y 10 millones de usuarios en todo el mundo) se vendió a Playdom, de EEUU, en 2010, y cuatro meses después fue comprada por Walt Disney Company por USD 763 millones.

Fuente: Infobae 

¿ADIÓS AL HOME OFFICE? CÓMO SE VIVE EL REGRESO A LA OFICINA

Les compartimos una publicada en La Nación, sobre “Volver a la Oficina”, replanteo de rutinas, cambios de escenarios, y problemáticas y desafíos de este tiempo, donde nuestros miembros Veronica Esther Mairosser y Martin Salinas, Directores de Bridge Services dan testimonio de su experiencia. 

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Volver a la oficina. La idea sobrevuela cada vez más en la cabeza de miles de trabajadores y trabajadoras que se cuestionan si el contexto está a la altura de las ganas o todo lo contrario. ¿Cómo se preparan las personas para el reencuentro cara a cara? ¿Qué dudas, miedos y sensaciones atraviesan quienes ya están evaluando la opción? La gestión de la incertidumbre, la reconfiguración de las rutinas y los hábitos que llegaron para quedarse. Temas que piden pista.

A muchos les entusiasma recuperar costumbres urbanas después de año y medio de home office. A otros les aterra volver a lo mismo, pero con dinámicas nuevas marcadas por protocolos y rediseños de espacios de trabajo. Del tupper para calentar en el microondas colectivo a los dispositivos de alcohol en gel por toda la oficina surge una nueva cultura. Los especialistas la llaman retorno seguro con modalidad híbrida e incluye una colección de sensaciones diversas. Desde angustia, incertidumbre y desgano, a miedo, ansiedad y entusiasmo. El arco es tan variado como los recursos que ya están en marcha en las organizaciones.

Los stickers que indican el tipo de interacción que el empleado o empleada quiere tener con los demás es una de las estrategias. En la entrada de Nómada, la compañía de diseño y gerenciamiento de edificios corporativos, las planchas de stickers y tags son la novedad. “Saludo de codito”, “Acepto abrazos”, “Cuarentena survivor”, “Saludos a distancia” y “Hoy estoy de mal humor”, configuran un semáforo para comunicar el modo de intercambio deseado. Santiago Peña Fiorda, Business Development Manager de Nómada Workspaces, evalúa que esta idea lúdica implementada en el programa Bienestar Aldea ayuda en la adaptación al trabajo híbrido. El arquitecto que eligió usar “Estoy relax” considera: “La integración será gradual y complicada. La llamamos una vuelta torpe, entre remotos y presenciales”. Otro dispositivo integrador que está a prueba es la metodología del fogón, con salas de reuniones circulares y cámaras en el centro. “Todos se miran a la cara y se acorta la distancia entre los remotos”, señala Peña Fiorda desde la terraza del edificio Tesla, un búnker operativo en el corazón de Parque Patricios.

El precalentamiento para llegar en buen estado emocional al escritorio incluye para Ema P., alternar el uso de jogging y crocs con ropa prepandemia. “Dudo que vuelva a usar jean y gastar fortunas en el almuerzo. Tampoco me imagino 8 horas afuera de casa”, sentencia. Refugios y burbujas de bienestar. Quienes se adecuaron a las tareas remotas desde casa toman con pinzas el retorno. Distancias, traslados, horas pico, logísticas familiares y presupuestos en jaque. Además, el miedo al contagio de los que aún no recibieron vacunas y el esfuerzo por retomar la socialización. Todo suma. O resta.

Hace tres meses Augusto Chesini, ingeniero en sistemas, estrenó nuevo trabajo en Avenida +, compañía de soluciones tecnológicas y marketplace. “Entrevisté gente de todo el país pero aún no conocí a nadie fuera de la pantalla. El esquema que se viene es el híbrido. Yo me acostumbré al home office, estoy cómodo, aunque la relación interpersonal se pierde. En las reuniones solo hablamos de los proyectos. No hay almuerzos ni cafecitos, momentos muy enriquecedores”, dice.

“Aprendí a trabajar y a ser papá en casa”, cuenta Tomás Moyano Walker, de 34 años, licenciado en Administración de Empresas. Cada 15 días el Account Manager de Nubity vuelve a la oficina. Demanda organización y autonomía el home office, siento que esta frecuencia nos viene bien a todos”, acepta.

El desafío de los pandemials

Camila Baxter, 24 años, empezó a trabajar en abril en Contract Workplaces. Fue algunas veces a la oficina de Núñez, pero el grueso del trabajo lo hizo desde su casa que comparte con su mamá, papá y hermana en San Isidro. Ahora está ansiosa por conocer al equipo: “Me da seguridad el protocolo y siento una euforia que me entusiasma. Un café, un almuerzo compartido, conocer la cultura de trabajo. Necesito eso, la dinámica humana”, enumera Camila, analista de marketing y comunicación.

“Empecé y terminé un trabajo sin conocer a nadie en persona. Me avisaron del cambio a modo presencial y renuncié”, dice Luca Bosano, de 28 años. El martillero público vive en un monoambiente equipado con un escritorio de pie ergonómico y dos monitores. “Soy del team remoto para siempre, tiene más beneficios que contras. No extraño el subte ni el microcentro. Ahora trabajo más horas pero gané flexibilidad”, dice desde su nuevo puesto en una agencia de reclutamiento de personal.

La generación que nació a mediados de los 90 entró al mundo laboral sesgada por la crisis del Covid-19. El término, acuñado por Federico Domínguez en La rebelión de los pandemials. Los ciclos humanos y la década de las turbulencias (Editores Argentinos), define rasgos, preferencias y desafíos de estos protagonistas. “Detecto mayor malestar en la generación sub-30 que en cualquier otra”, dispara Sabrina Landesman, consultora y coach organizacional. La especialista en empresas Pymes desarma un preconcepto instalado: “Se creía que estos jóvenes se iban a súper adaptar al contexto porque dominan tecnologías. Pero nos encontramos con perfiles donde la experiencia fue muy angustiante”.

Según la última edición del estudio Global Business Pulse de Grant Thornton el 46,8% de las empresas está planificando cómo gestionar el rendimiento en la vuelta a la oficina. “Si la planificación es cuidadosa, con un nivel considerable de interacción, estos cambios pueden ser una oportunidad para recuperar el terreno perdido. Hay que poner al empleado en el centro de la escena”, apunta Mariana Amores, gerente de Recursos Humanos.

Este nuevo paradigma presenta otro desafío: ¿cómo manejar las diferentes situaciones de cada miembro del equipo? Juan Pablo Sanguinetti, consultor y coordinador de proyectos de la empresa Whalecom, es contundente: “La gestión de la diversidad ocupa cada vez más lugar en la agenda, hoy el desafío será aplicarla ya no a colectivos y/o minorías sino a la dinámica de cada equipo. ¿Es razonable ser más flexible y hasta menos exigente con colaboradores que tienen niños en edad escolar y vienen haciendo malabares? ¿Es justo que quien tiene una situación personal diferente (sin hijos, hijos ya autónomos) sea “castigado” pidiéndole un sobre esfuerzo?”, se pregunta Sanguinetti. Y sugiere: “Actualizar la gestión del desempeño a los criterios de trabajo que se hayan adoptado. Y aceptar que el formato híbrido configure la cultura de cada organización”.

Martín Salinas y Verónica Mairosser, socios en Bridge Services, compañía de comercio exterior, están considerados trabajadores esenciales desde el día 1 de la pandemia. Aún así optaron por el home office y lo sostienen. Actualmente solo los socios se empezaron a turnar para ir a la oficina de 190 m2 en Plaza San Martín. “Es como llegar a un desierto, está todo desenchufado”, resume Salinas. A Verónica le pasa lo mismo, encuentra la oficina en pausa, aunque con una salvedad: “Vivo en provincia, entonces ese traslado semanal resuena como una vuelta a la normalidad”.

Gabriela Paoli Austerlitz, autora de Salud Digital: Claves para un uso saludable de la tecnología, propone la fórmula de las 3Ps+O: “Parar, pensar y proyectar, con optimismo. Activemos la dicotomía del control: revisar solo aquello que está bajo mi potestad. Lo demás, aceptarlo”, dice la psicóloga española.

La encuesta que encargó CHG Healthcare reveló que solo el 9% de la fuerza laboral quiere regresar a la oficina cinco días completos a la semana. Y aunque la mayoría (54%) está más interesada en una modalidad híbrida, hasta uno de cada tres trabajadores pasaría felizmente el resto de su vida laboral de forma remota. Los datos hablan del camino que hay por delante: valorar la incertidumbre, formular preguntas, tomar decisiones a corto plazo en una época de pocas certezas. “Se vienen tiempos donde la plasticidad de formatos presentará oportunidades y duelos: ni todos ni nadie”, sentencia Landesman.

Los líderes conservadores deben adaptarse

Por Andrés Hatum

La pandemia arrasó con varios paradigmas. Algunos de ellos tienen que ver con que desde casa no se trabaja. Esto es algo que muchos jefes decían y hoy, todos, incluyendo a esos jefes, están en el living trabajando. Justamente ir “de la cama al living” nos cambió la forma de pensar el trabajo y de plantear el liderazgo de la gente. Antes de la pandemia los malos jefes amaban ir a la oficina: era su reducto de poder, manejaban magistralmente el control. Pero la pandemia afectó esa forma de liderar: de controlar tuvieron que pasar a confiar, y no en la oficina, sino a la distancia.

El “jefechotismo” previo a la pandemia dejó expuestos a muchos malos jefes: los brutos, los lentos y los cortoplacistas. Los brutos, porque la gente necesitó empatía de los líderes y píldoras de humanidad: estamos liderando personas que tienen miedo producto de la incertidumbre. Los lentos y los cortoplacistas quedaron fuera de juego por su imposibilidad de reflexionar y mirar el largo plazo. Es fundamental que los líderes se animen a repensar la oficina y repensarse a ellos mismos como facilitadores de equipos y personas, que bajen del piso 40 donde tenían sus despachos: ahora tendrán que estar más cerca de todos.

Hace poco, algunos líderes de bancos norteamericanos dijeron que el home office era aberrante. Cuidado, las empresas con pensamientos paquidermos pueden perder talento ya que la pandemia impulsó una forma distinta de entender nuestra vida. Por ende, si los líderes más conservadores no se adaptan, les va a pasar como a los dinosaurios: van a desaparecer.

El autor es PhD y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella. Autor de Infierno: Líderes y Organizaciones que matan (Editorial Vergara)

Fuente: La Nación 

La organización TECHO llevó adelante un proyecto para mitigar efectos del Covid en barrios populares

Infobae publicó una nota del proyecto que está llevando adelante TECHO, la ONG miembro Vistage, la cual les compartimos con mucho orgullo.

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Desde el salón comunitario del barrio Luis Lagomarsino, ubicado en el partido de Pilar, salen Jesica Pucheta, Mariana Gómez, Karen Galarza y Luciana Colaso a recorrer las calles de tierra. Cada una lleva dos bolsas negras de las grandes, cargadas, para entregárselas a los vecinos. Las cuatro mujeres son parte de la cuadrilla sanitaria que se creó para hacer obras de mitigación ante la COVID-19 en barrios populares. José Luis Soto, de 54 años, también integra el grupo, pero esta semana está aislado por ser contacto estrecho de una persona enferma con el virus.

Antes de llegar a la primera casa donde entregarán la bolsa que contiene el kit sanitario, Pucheta ―la líder de la cuadrilla― le pide a un vecino que pasa a su lado que se coloque el barbijo y luego le pregunta a qué hora estará en su casa para entregarle los insumos de limpieza. El kit contiene lavandina, detergentes, alcohol etílico y en gel, una caja de espirales, jabón blanco, un trapo rejilla, un trapo de piso y repelente.

Tras caminar una cuadra, el grupo se detiene frente al portón de una casa pintada de celeste. Ahí, Jesica golpea la puerta y enseguida sale una chica en pantuflas para recoger el kit. Antes de irse firma la planilla en la que se lleva el control de los kits entregados.

La cuadrilla sanitaria surgió como iniciativa de la organización Techo, que aplicó a un fondo otorgado por la Secretaría de Integración Socio Urbana ―dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación― y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La intención de la iniciativa fue que los mismos vecinos se involucraran para dar respuesta a la emergencia producto de la pandemia.

El proyecto se llevó adelante en quince barrios en los que Techo tiene trabajo territorial; empezó a mitad de abril ―durante la segunda ola de la pandemia― y está terminando esta semana. Dentro de ese período, se encuestó a más de 2.200 familias y se entregaron 2.121 kits sanitarios.

TECHO está presente en Luis Lagomarsino desde hace diez años. Ahí, en una mesa de trabajo referentes de la organización y vecinos se organizan para mejorar las condiciones del barrio. Desde este enfoque participativo, también se organizó una olla popular como respuesta a la emergencia que generó la pandemia. En esa zona viven familias en situación de vulnerabilidad con poco acceso a agua potable y sin conexión a la red de gas.

“En el barrio se viene trabajando en los reclamos por el agua y la contaminación. Los vecinos y las vecinas son muy activos y están articulando con el municipio”, cuenta Florencia Hermosa, directora general de la Sede Norte (provincia de Buenos Aires) de Techo.

Jesica, que tiene 31 años y vive con sus tres hijos, se sumó a la mesa de trabajo hace tres años y siete meses. Es una de las mujeres que lidera la olla popular. “Me gusta el trabajo comunitario. La mesa escucha a los vecinos y los asesora”, comenta. Antes de la pandemia, trabajaba en un colegio como personal de maestranza.

Luciana, de 27 años, comenzó a participar de la mesa de trabajo hace unos seis meses y cuando le propusieron ser parte de la cuadrilla le pareció una gran oportunidad. Está embarazada de su cuarto hijo.

El marido de Mariana se quedó sin trabajo durante la pandemia y se acercó a buscar comida a la olla popular de los sábados. Así la pareja conoció la mesa de trabajo. “Los voluntarios de Techo nos ayudaron a tener nuestra casa. Estoy muy agradecida y por eso me sumé para ayudar a otros. Quería ser parte del equipo”, dice la joven. Mariana tiene 29 años y un bebé de quince meses.

Durante la pandemia Karen se quedó sin los ingresos que obtenía de la venta en la feria. Tuvo que organizarse únicamente con el sueldo de su marido, que trabaja en el rubro de Seguridad. La joven, de 26 años, es responsable de un comedor para niños donde el año pasado entraron a robar. Ante esa situación, se acercó a una reunión vecinal para contar lo que le había pasado y desde entonces quedó en contacto con la mesa de trabajo. Su deseo es estudiar para ser asistente social.

No es casualidad que de los cinco integrantes del grupo cuatro sean mujeres. “La conformación de la cuadrilla es una muestra de la realidad. En Techo relevamos que tres de cada cuatro referentes de los barrios populares latinoamericanos se identifican como mujeres. La gran mayoría de las mesas de trabajo están lideradas por mujeres y fueron ellas las que tomaron iniciativa de organizar ollas populares ante la urgencia que trajo la pandemia. Ellas reparten su esfuerzo entre el trabajo que les da ingresos, el cuidado de sus hijos y el laburo comunitario”, dice Hermosa.

La pandemia dejó a las cuatro mujeres sin trabajo. El proyecto planteado por la Secretaría de Integración Socio Urbana y el BID fue una oportunidad para ellas porque les ofrecía un ingreso. Las personas que integraban las cuadrillas tenían que tener monotributo social para prestar el servicio. La demanda fue de cuatro horas, de lunes a viernes. En el caso de Luis Lagomarsino o Maquinista F. Savio, el equipo trabajó entre las 10.30 y las 14.30.

La primera instancia del proyecto consistió en que la cuadrilla realizara encuestas en el barrio. “Logramos hacer entrevistas a 300 familias en dos semanas. Allí preguntamos si tuvieron COVID en el hogar, si hubo casos de dengue, si tenían problemas para comprar insumos de higiene y limpieza y si se habían vacunado. Nos volvíamos con una lista grande de otras necesidades que surgían. De base, relevamos que el 70 % perdió su trabajo por la pandemia. Algunos pudieron reinventarse, pero otros no”, señala Jesica.

No todos los vecinos se animaban a contestar la encuesta. Algunos desconfiaban y preguntaban si los datos eran para un partido político o para la municipalidad. Cuando las encuestadoras se identificaban como vecinas, el proceso fluía más fácilmente. Los encuentros ocurrían en la puerta de las casas, al aire libre. “Después de hacer las preguntas, les contábamos de la mesa de trabajo, que es un espacio en el que pueden ser escuchados y donde pueden participar los sábados a las 14. También les informábamos sobre la olla popular a quienes lo necesitaban”, cuenta Luciana. Jesica agrega que cuando no encontraban a un vecino en su casa, volvían en distintos horarios hasta concretar la entrevista.

En el relevamiento registraron 12 casos de COVID-19. Luciana cuenta que mucha gente no sabía dónde hisoparse o cómo era la inscripción a la vacuna. La cuadrilla les daba la información.

En paralelo al relevamiento, el grupo tenía otras tareas para contribuir con su comunidad. Se encargó de desmalezar y limpiar los microbasurales del barrio, fabricó cestos y puso carteles para concientizar a los vecinos. También, la cuadrilla brindó capacitaciones a comedores de la zona en los que entregó barbijos, alcohol en gel y guantes para las personas que trabajaban en la cocina. Además, dejó folletos que explicaban cómo hacer la desinfección del táper.

Para cerrar el proyecto, en el barrio Luis Lagomarsino se entregaron 320 kits sanitarios. “Ahora que se termina, vamos a seguir como voluntarias en la mesa de trabajo”, dice Jesica.

Hermosa, la integrante de TECHO, reflexiona sobre la experiencia: “La iniciativa tuvo dos aspectos muy importantes. Por un lado, se generó un gran impacto territorial al entrar en contacto con 300 familias del barrio. Saber cuántas estaban afectadas por la pandemia era un insumo necesario para un trabajo posterior. Por otro lado, las vecinas y los vecinos que conformaron las cuadrillas se empoderaron en el proceso y conformaron nuevos liderazgos”.

Fuente: Infobae 

El mercado laboral en la era del home office

El home office, sin dudas, fue el cambio más importante que produjo la pandemia en el mundo de las empresas. “Este año el informe muestra claramente el impacto que causó la pandemia en las rutinas laborales y cómo los líderes empresarios se adaptaron rápidamente para enfrentar este contexto. A su vez, a partir del cambio de escenario notamos una mayor valoración del tiempo que se dedica a las actividades personales y familiares” expresó Guadalupe San Martín, CEO de Vistage Argentina en una nota para la Revista Noticias.

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Hay un antes y un después. El home office, sin dudas, fue el cambio más importante que produjo la pandemia en el mundo de las empresas. Hasta fines de 2019, el 6% de los norteamericanos trabajaban remoto, mientras que ahora el 40% realizan las tareas desde sus casas. Según un Informe de Calidad de Vida 2021 realizado por Vistage (organización líder mundial de CEOs, altos ejecutivos y dueños de compañías que nació en Estados Unidos, con oficinas en 20 países), el 78% de los consultados respondió que su firma no se achicó en metros cuadrados de oficina -ni prevén hacerlo en los próximos meses-, mientras que respecto de la cantidad de jornadas de trabajo a distancia, el 26% realiza los cinco días de la semana bajo esa modalidad y el 48% tiene a sus colaboradores trabajando remoto tres o más días en la semana y planean que, en un futuro, este número bajará a 32%.

Productividad

Por otro lado, el 12% de los encuestados valoró que sus empleados son más productivos trabajando remoto. “Este año el informe muestra claramente el impacto que causó la pandemia en las rutinas laborales y cómo los líderes empresarios se adaptaron rápidamente para enfrentar este contexto. A su vez, a partir del cambio de escenario notamos una mayor valoración del tiempo que se dedica a las actividades personales y familiares”, expresa Guadalupe San Martín, CEO de Vistage Argentina.

“Uno de los aprendizajes de la pandemia es que la tecnología y la colaboración son pilares clave en el futuro de las organizaciones. Éstas se enfrentan a un nuevo paradigma de colaboración que excede el trabajo remoto: el trabajo hoy es más digital pero fundamentalmente más colaborativo y flexible”, explica Rodrigo Ponce, Gerente General de Google Cloud para Argentina y Uruguay. Según datos de Global Workplace Analytics, el 80% de la fuerza laboral desea flexibilidad para trabajar desde casa, al menos una parte del tiempo. “La cultura argentina siempre se adapta a todo, es una cultura muy versátil por el entorno donde se desarrolla, de todos modos, la resistencia al cambio se encuentra en los genes porque todos quieren el cambio, pero muy pocos quieren cambiar”, cierra Diego Gabino, de Farmacia del Parque.

“Esto fue una gran sacudida para la humanidad en general y para los empresarios argentinos en particular, teniendo en cuenta que nos caracterizamos por una capacidad única que es la llamada resiliencia. capacidad de afrontar la adversidad de una forma en la que en cada crisis encontramos la oportunidad de salir a flote. de eso sabemos mucho, lamentablemente. aquello que no nos destruye, nos da fuerzas”, agrega Rubén Hamra, titular de Bolsashow, empresa que se especializa en la fabricación y distribución de bolsas, perchas y artículos de embalajes en general.

El empresario no duda en señalar que “en nuestro ámbito laboral, fue un gran apagón, como una desconexión que tuvimos y que nos dimos cuenta de que podíamos desconectarnos por un rato y arrancar nuevamente”, señala.

Otro escenario laboral

“La pandemia aceleró los tiempos en que se iban a dar estos cambios. El home office llegó para quedarse, pero hay rubros donde hasta el momento no se ve una evolución rápida para que eso suceda, uno de estos rubros es en el nuestro”, expone Gabino. Desde su visión, “el tener un colaborador de forma física en la empresa hace que el control visual por parte de un superior pueda ser la vara con la que se mide el trabajo; en cambio, en el home office el método de control son diferentes indicadores que dan certeza o medición del nivel de avance sobre los objetivos establecidos por la empresa”.

Para Gabino, “algo que ha cambiado mucho son las emociones, cosa que sucede en la mayoría de los trabajos donde el personal de salud se encuentra expuesto. No hay que olvidar que las farmacias somos uno de los rubros exceptuados que nunca pararon, y por todo esto, sumado al incremento de la demanda de ciertos segmentos de productos, el personal se encuentra agotado física y psíquicamente”.

Nicolás Pérez, de Building Controls, aporta su visión: “Creo que tendremos por varios años un mix de tareas bajo dicha modalidad, pero la presencialidad y la necesidad de interactuar con nuestros pares va a ser necesaria”. Y amplía “Las ventajas del home office son en cuanto a la productividad al momento del desarrollo de tareas de análisis o repetitivas, pero la desventaja es la de poder interactuar con otros pares en tiempo real, lo cual en nuestra actividad resulta esencial para el aprendizaje del día a día como coordinación de tareas más allá de que podamos tener reuniones virtuales”.

“En nuestro caso, siendo una empresa de ingeniería cuyo core business principalmente es la realización de proyectos de sistemas de control para edificios e industria, se generó una mayor demanda de respuesta de parte de clientes como proveedores donde las distancias y los tiempos se achicaron significativamente elevando de igual manera las exigencias”, explica Pérez. En este aspecto, el ejecutivo destaca que “no se registró” una modificación en el contrato laboral entre empleado y empleador, aunque destaca que “cambiaron algunos paradigmas donde las empresas hemos tenido que ser más flexibles ante el contexto y el personal, en general, han tomado la misma actitud”. Los nuevos tiempos del mundo de las empresas. La era del home office.

Fuente: Revista Noticias

La era del home office

“Este año el informe muestra claramente el impacto que causó la pandemia en las rutinas laborales y cómo los líderes empresarios se adaptaron rápidamente para enfrentar este contexto. A su vez, a partir del cambio de escenario notamos una mayor valoración del tiempo que se dedica a las actividades personales y familiares”. Compartimos la participación de Guadalupe San Martín, CEO de Vistage Argentina en esta nueva nota de Revista Noticias.  

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Hay un antes y un después. El home office, sin dudas, fue el cambio más importante que produjo la pandemia en el mundo de las empresas. Hasta fines de 2019, el 6% de los norteamericanos trabajaba remoto, mientras que ahora el 40% realiza tareas desde su casa. Según un Informe de Calidad de Vida 2021 realizado por Vistage (organización líder mundial de CEOs, altos ejecutivos y dueños de compañías que nació en Estados Unidos, con oficinas en 20 países}, el 78% de los consultados respondió que su firma no se achicó en metros cuadrados de oficina -ni prevén hacerlo en los próximos meses-, mientras que respecto de la cantidad de jornadas de trabajo a distancia, el 26% realiza los cinco días de la semana bajo esa modalidad y el 48% tiene a sus colaboradores trabajando remoto tres o más días en la semana y planean que, en un futuro, este número bajará a 32%.Productividad. Por otro lado, el 12% de los encuestados valoró que sus empleados son más productivos trabajando remoto. `Este año el informe muestra claramente el impacto que causó la pandemia en las rutinas laborales y cómo los líderes empresarios se adaptaron rápidamente para enfrentar este contexto. A su vez, a partir del cambio de escenario notamos una mayor valoración del tiempo que se dedica a las actividades personales y familiares`, expresa Guadalupe San Martín, CEO de Vistage Argentina.

`Uno de los aprendizajes de la pandemia es que la tecnología y la colaboración son pilares clave en el futuro de las organizaciones. Éstas se enfrentan a un nuevo paradigma de colaboración que excede el trabajo remoto: el trabajo hoy es más digital pero fundamentalmente más colaborativo y flexible`, explica Rodrigo Ponce, gerente general de Google Cloud para Argentina y Uruguay. Según datos de Global Workplaee Analytics, el 80% de la fuerza laboral desea flexibilidad para trabajar desde casa, al menos una parte del tiempo. `La cultura argentina siempre se adapta a todo, es una cultura muy versátil por el entorno donde se desarrolla. De todos modos, la resistencia al cambio se encuentra en los genes porque todos quieren el cambio, pero muy pocos quieren cambiar`, cierra Diego Gabino, de Farmacia del Parque.

`Esto fue una gran sacudida para la humanidad en general y para los empresarios argentinos en particular, teniendo en cuenta que nos caracterizamos por una capacidad única que es la llamada resiliencia, capacidad de afrontar la adversidad de una forma en la que en cada crisis encontramos la oportunidad de salir a flote. De eso sabemos mucho, lamentablemente, aquello que no nos destruye, nos da fuerzas`, agrega Rubén Hamra, titular de Bolsashow, empresa que se especializa en la fabricación y distribución de bolsas, perchas y artículos de embalajes en general.

El empresario no duda en señalar que `en nuestro ámbito laboral, fue un gran apagón, como una desconexión que tuvimos. Nos dimos cuenta de que podíamos desconectarnos por un rato y arrancar nuevamente`, señala.

Otro escenario. `La pandemia aceleró los tiempos en que se iban a ciar estos cambios. El lióme office llegó para quedarse, pero hay rubros donde hasta el momento no se ve una evolución rápida para que eso suceda, uno de estos rubros es en el nuestro`, expone Gabino. Desde su visión, en la virtualidad, el método de control `se basa en diferentes indicadores que blindan certeza o medición del nivel de avance sobre los objetivos establecidos por la empresa`.

Para Gabino, `algo que ha cambiado mucho son las emociones, cosa que sucede en la mayoría de los trabajos donde el personal de salud se encuentra expuesto. No hay que olvidar que las farmacias somos uno de los rubros exceptuados que nunca pararon, y por todo esto, sumado al incremento de la demanda de ciertos segmentos de productos, el personal se encuentra agotado física y psíquicamente`.

Nicolás Pérez, de Building Controls, aporta su visión: `Creo que tendremos por varios años un inix de tareas bajo dicha modalidad, pero la presencialidad y la necesidad de interactuar con nuestros pares va a ser necesaria`. Y amplía: `Las ventajas del home office son, en cuanto a la productividad, en el desarrollo de tareas de análisis o repetitivas, pero la desventaja es la de no poder interactuar con pares en tiempo real, lo cual en nuestra actividad resulta esencial para el aprendizaje del día a día como en la coordinación de tareas más allá de que podamos tener reuniones virtuales`.

`En nuestro caso, siendo una empresa de ingeniería cuyo core business principalmente es la realización de proyectos de sistemas de control para edificios e industrias, se generó una mayor demanda de respuesta de parte de los clientes, donde las distancias y los tiempos se achicaron significativamente elevando de igual manera las exigencias`, explica Pérez. En este sentido, el ejecutivo destaca que `no se registró` una modificación en el contrato laboral entre empleado y empleador, aunque destaca que `cambiaron algunos paradigmas donde las empresas hemos tenido que ser más flexibles ante el contexto y el personal, en general, ha tomado la misma actitud`.

Son los nuevos tiempos del mundo de las empresas. La era del home office que llegó para quedarse. RADIOGRAFÍAN Las nuevas costumbres de los líderes de empresas Pymes.

ÁREA LABORAL. 40% ira baja entre 41 y 50 horas semanales; 33% menos de 40 y 27% más de 50 horas. 64% está conforme con las horas de trabajo que realiza. 67% disfruta de su trabajo.

AREA FAMILIAR. 77% disfruta mucho la calidad de tiempo que tiene con su familia. 67% consideró estar muy bien y bien con las horas que pasa con su familia

AREA PERSONAL 76% duerme 7 o más horas al día. 61% realiza actividades personales más de 4 horas semanales. 78% disfruta mucho las vacaciones tomadas ei último año. 68% se siente ahora más productivo. 68% contesta temas laborales fuera de hora.

Fuente: Revista Noticias