Mujeres de la industria argentina: ¿cómo lograron ser las mejores en lo que hacen?

Les compartimos una nota que publicó Apertura, en la que participó Eugenia Ctibor, Directora de Cerámica Ctibor, Presidenta de la Cámara de Cerámica Roja y miembro del G39. 

Son industriales del conurbano bonaerense y del interior del país que se desarrollan en ambientes tradicionalmente ocupados por varones. Qué trabas debieron superar, qué piensan del futuro femenino en material laboral y cuáles son sus estrategias para lograr la equidad.

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La inequidad de género se expresa en todos los sectores sociales. El acceso al mercado laboral no es la excepción, pero se mucho más agudo en los puestos de dirección en las empresas.

En el sector industrial, incluso, este contraste es mayor porque es un mundo que históricamente se relacionó con lo masculino.

A la hora de contar cómo es ser una mujer líder en este mundo tan masculino responde que su identidad como industrial está por encima de cualquier traba.

“Vengo de una familia empresaria y es desde ahí es que logré vencer varias barreras. Mi padre me llevaba a jugar a la fábrica de ladrillos, por lo que el mundo industrial, ese mundo más viril, fue parte de mi vida. Yo transité esos espacios con mayor naturalidad. Para llegar a la silla de decisiones, sólo debí vencer ciertas barreras y de desarrollo personal, más que obstáculos que los hombres me pudieran poner. Soy de las convencidas de que este es un trabajo conjunto entre hombres y mujeres. Las resistencias que uno pudo haber vivido tienen que ver más con cuestiones de poder, que con cuestiones de género”, señala.

Al referirse a los movimientos de reivindicación de género cuenta que según para ella también fue un despertar. “Tomé conciencia de la importancia del camino que ha realizado la mujer en el ámbito laboral. Por eso me siento protagonista y estoy participando en la construcción de una sociedad más igualitaria. Desde la UIPBA y en la UIA hemos construido una red de mujeres industriales. Con el compromiso colaborativo de ayudarnos entre todas a que sea un movimiento que visibilice y que permita la construcción de espacios más saludables, más igualitarios”.

IRINI WENTINCK, DIRECTORA DE WENTINCK CONDUCTORES ELÉCTRICOS, INTEGRANTE DE LA JUNTAS DIRECTIVAS DE UIPBA Y UIA Y PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE GÉNERO Y DIVERSIDAD DE LA UIA

Irini Wentinck pertenece a la segunda generación de Wentinck Conductores Eléctricos, una empresa familiar creada por Ever Wentinck, su papá hace 45 años y radicada en la localidad de Carlos Spegazzini, en el conurbano bonaerense. Forma, junto a sus hermanos, un directorio con paridad de género conformado por dos mujeres y dos varones.

Es licenciada en psicopedagogía y se especializó en desarrollo organizacional. Por ello tiene una mirada muy aguda de la problemática de género en las empresas y es lo que la llevó a presidir la recientemente creada Comisión de Género de la Unión Industrial Argentina.

“Me fui involucrando en la empresa y empecé a descubrir la masculinización de la industria. También cuantas oportunidades había en este espacio para las mujeres y cuanto había que recorrer para poder abrir camino”, cuenta.

Aunque su experiencia personal no fue conflictiva, marca que los problemas están a la vista. “Nunca encontré barreras para poder desarrollarme, pero sí descubrí que existían barreras culturales para que las mujeres no elijamos a la industria como un espacio posible de desarrollo. Las mayores trabas están en el plano cultural, barreras invisibles formadas por sesgos inconscientes y estereotipos de género que transforman a la industria en uno de los sectores más masculinizados de la economía. Esto hace que las industrias tiendan a no aspirar a tener mujeres y que las mujeres tampoco aspiremos a ocupar lugares influyentes en la industria”, analiza.

Wentinck señala que las mujeres desarrollaron habilidades muy demandas hoy, que permiten desarrollar organizaciones ágiles, dinámicas, con diversidad de miradas, capacidad de adaptabilidad y modelos de liderazgo mucho más horizontales.

“Estamos viviendo un cambio de paradigma muy importante, las organizaciones y empresas tienen claro que necesitan de diversidad para poder lograr niveles óptimos de creatividad, de innovación, que son necesarios para la sostenibilidad y la supervivencia de la empresa”.

Desde la UIA, cuenta, impulsamos este proceso de transformación cultural en la organización y en las cámaras socias. Hoy son más de 50 las cámaras que participan en la comisión de género. “Necesitamos más mujeres trabajando en la industria, que quieran estudiar carreras vinculadas, que quieran desarrollarse en el sector y también necesitamos que las organizaciones empiecen a transformarse culturalmente y estar abiertas a integrar a las mujeres en la industria. Y, por supuesto, necesitamos más mujeres empresarias”, finaliza.

 

KARIN RODRÍGUEZ, DIRECTORA DE SIGNO PLAST E INTEGRANTE DEL COMITÉ EJECUTIVO DE UIPBA

Karin Rodríguez forma parte del directorio de Signo Plast, una empresa familiar que realiza cartelería, radicada en La Tablada, partido de La Matanza, en Buenos Aires.

“La empresa la fundó mi papa hace más de 50 años. Cuando tenía 15 años quise una bicicleta nueva, mi papá me dijo ‘vení a trabajar a la fábrica y te la compras’. Nunca me descontó la bici, pero yo trabajo allí desde hace 37 años. Así me enseñó el valor del esfuerzo. Empecé atendiendo el teléfono, con los años me fue dando mayores responsabilidades. Un hombre muy sabio que fue corriéndose despacito dejándonos el lugar a nosotros. Hace 25 años que estoy a cargo de la Administración”, rememora.

Rodríguez, que integra UIPMA, la Unión Industrial del Partido de la Matanza y participa en la Comisión de Mujeres Empresarias de UIPBA, está convencida de que “si bien es fundamental que existan hombres dispuestos a ceder el espacio a mujeres, es muy importante el trabajo que cada una de nosotras hace desde su lugar, y que cada una se anime a participar, a salir de su empresa y contribuir a esta construcción colectiva”.

También es embajadora de Fundación FLOR, Fundación de Liderazgos y Organizaciones Responsables, una organización que trabaja para lograr que cada vez más mujeres logren romper el techo de cristal.

Al referirse a lo que aún se necesita en materia de equidad, la ejecutiva señala que “lo más importante es la toma de conciencia de que no tenemos las mismas necesidades y que en algún punto hace falta una revisión de las normas. Aspectos que de a poco son tenidos en cuenta. Por ejemplo, si una organización pauta las reuniones de Directorio a las 19 hs. es muy probable que en una situación normal, no en la virtualidad, a una mujer se le complique poder asistir. Si la licencia por nacimiento no es igual para todos, la ley de alguna manera impone un sesgo a la hora de que el empleador elija a quien contrata. Pero lo bueno es que hoy todos estos temas están en la mesa y se está trabajando para modificarlos”.

Señala, también que aunque “es evidente que es un tema que está en agenda en todos los niveles del gobierno, es fundamental que todas las herramientas que van creando y nos ofrecen, lleguen a concretarse. Si hoy te alejas 200 km. de Bs. As. la mayoría de las mujeres no tiene idea de que existen estas posibilidades”, remarca.

EVANGELINA ESPÍNDOLA, DIRECTORA DEL GRUPO ESPÍNDOLA

Evangelina Espíndola dirige el Grupo Espíndola, una empresa familiar, que nació con su abuelo y continuó con su padre, Miguel Espíndola y que desde el año 1995 comenzó a tomar su forma actual, con distintas divisiones que la componen. Merplac recicla desde entonces baterías en desuso, Llaxsay exporta minerales recuperados a ocho países de tres continentes y Supera procesa y reinserta insumos y productos plásticos recuperados en nuevos procesos productivos. Todas las empresas gestionan y transforman productos en desuso en insumos aptos para el sistema industrial a partir de la recuperación de materias primas. Así colaboran con los principios de la economía circular.

Hoy cuentan con tres plantas de producción, dos en el parque industrial de Mercedes, provincia de Buenos Aires y una en Palpalá, Jujuy.

Espíndola venía haciendo otro camino de desarrollo personal y profesional, pero en 2018 decidieron su incorporación en la empresa como directora, con el desafío de organizar y gestionar el crecimiento. Ella fue la fundadora de Supera, la tercera empresa, la encargada de conformar el “Grupo Espíndola”, como corporación y de definir los tres ejes que los inspiran: ser un modelo de la economía circular, aliados del desarrollo sostenible y ofrecer calidad Internacional certificada.

Aunque no considera que su condición de mujer le impidiera llegar al sitio que ocupa, entiende que aún “hay que trabajar tanto para ayudar a empoderar a las mujeres como para sensibilizar y comprometer a los hombres en su importante rol para generar estos cambios, que al final benefician a toda la sociedad”.

Por ello plantea que quiere inspirar a otras mujeres, “me motiva ser faro para otras. Para ello me sumé a programas de capacitación con perspectiva de género como los que promueven de UIPBA, UIA, Fundación Flor y el programa Ganar Ganar y mi desafío en adelante es poder generar esos cambios en nuestras empresas en el camino que tenemos por delante”.

 

CRISTINA ARHEIT, DIRECTORA DE OPERACIONES Y MARKETING DE SIN PAR

Cristina Arheit comenzó a trabajar desde muy chica en la empresa de su familia, Sin Par, que produce herramientas para corte y mecanizado en sus plantas de Quilmes y Villa Martelli. Eso la impulsó a estudiar ingeniería industrial en el ITBA. Ya recibida decidió trabajar en una multinacional para formarse en los procesos y prácticas, así que en el 2001 ingresó en una de ellas en Alemania. Con esa experiencia a cuestas, se sumó en 2004 a la empresa y hoy es directora de Operaciones y Marketing.

Como miembro de la industria argentina, señala que uno de los problemas más importantes de nuestro país es hay “cada vez menos industria y por lo general en la sociedad tiene mala reputación, ya sea desde el punto de vista ambiental como laboral. Y este problema de imagen por consiguiente hace que muchas veces no sea atractivo para los jóvenes y mucho menos para las mujeres buscar empleos en este sector“, señala.

Al respecto plantea además, “la falta la estimulación desde tempranas edades para que las niñas estudien ciencias duras hace que no se interesen por la industria. En mi caso personal fue muy estimulante haber podido tener desde muy joven la oportunidad de conocer una industria desde adentro y haber podido conocer en mi entorno familiar mujeres empresarias”.

“También falta visibilizar a más mujeres en posiciones de liderazgo en la industria para motivar a más niñas y mujeres a animarse a insertarse laboralmente o a emprender en este desafiante rubro“, cuenta.

Arheit critica que muchas asociaciones empresarias tienen una fuerte impronta machista y que aún las comisiones de mujeres no logran hacer que haya un aumento de la participación femenina en los directorios.

Al respecto rescata al comité de IDEA Pyme, donde se trabaja realmente en equipo y sin sesgos de género. “Nos formamos, intercambiamos experiencias, información estratégica y herramientas de gestión”, cuenta.

 

Uno de los debe del Gobierno, según la ejecutiva, es “fomentar carreras STEAM (science, technology, engineering, arts and maths) entre las jóvenes, educar para cambiar estereotipos culturales, erradicar la violencia de género, desarrollar y masificar espacios de cuidado, igualar las licencias parentales, establecer cupos cuando de forma voluntaria no se generar avances de paridad. También los sindicatos pueden promover la igualdad de género, involucrando activamente a las mujeres en sus directorios”.

Las mujeres también debemos hacer un fuerte análisis introspectivo y liberarnos de las limitaciones que muchas veces nos imponemos nosotras mismas“, remata.

 

CARLA MONRABAL, PRESIDENTA DEL CONSORCIO DE GESTIÓN DEL PUERTO DOCK SUD

Hay espacios que como ningún otro están asociados a la masculinidad. Nadie dudaría en mencionar al puerto como uno de ellos. Por ello es tan especial que Carla Monrabal sea la presidenta de uno de ellos, el Puerto de Dock Sud.

Se trata de un ente público no estatal de la provincia de Buenos Aires y su consorcio de gestión está conformado por los representantes de las empresas y sectores que participan de la vida del puerto. Su presidenta representa al ejecutivo provincial y fue nombrada por el gobernador Kicillof.

Monrabal trabajó en el sector portuario de toda su vida, estudió licenciatura en comercio internacional y operó muchos años como despachante de aduana. Además trabajó para el BID, el Banco mundial y en la dirección de “Asistencia a Pymes” del Ministerio de Producción.

Siento mucho orgullo como mujer de presidir en un ámbito tan masculinizado como es el sector portuario“, cuenta.

Señala que “están desarrollando un plan integral en puertos para la provincia que los vincule con el entramado de puertos a nivel nacional para darle a los puertos un sistema de productividad y eficiencia a largo plazo con la idea de que la industria nacional tenga un eslabón más competitivo y eficiente al salir al mundo”.

Marca también la importancia de las políticas de gobierno, que incluyeron la creación del Ministerio de Género que las llevó a tener en roles clave, como son los puertos. “Sectores que antes eran exclusivamente masculinos. Cuando asumí en la gestión sólo el 30% de los trabajadores eran mujeres y sólo el 0,3% estaba vinculado a sectores más operativos. Allí, hoy pasamos al 10% en un año de gestión”.

La aspiración en materia de género, cuenta, es que “el día en que yo deje de este rol pase que una mujer presidiendo deje de ser una novedad. Necesitamos trabajar en los mandos medios para que comiencen a existir carreras de mujeres. Porque cuando se ve la estructura a nivel de gestión nos damos cuenta que los mandos medios están también representados todos por varones”.

PAULA BIBINI, PRESIDENTA DE LA FRANCISCA Y PRESIDENTA DE LA UIA DE SALTA

Es una abogada de 45 años y hace 12 años inició un emprendimiento productivo agroindustrial llamado La Francisca, que integra una cadena de producción que va desde la siembra de granos en campos en el norte del país, una granja de cerdos de ciclo intensivo y un frigorífico que faena y desposta y que incluye una fábrica de embutidos y fiambres fundada en 2009 con su marido.

“La idea es darle valor agregado en origen a lo que es nuestra producción de agroganadera y a partir de eso continuamos con lo que fue la actividad industrial en lo que es actualmente el proceso en el frigorífico. Contamos también con una cadena de comercialización y distribución propia”, cuenta.

A medida que fue creciendo el emprendimiento, fue abandonando la parte productiva y concentrándose en las áreas administrativas. Eso la llevó a trabajar en la UIA, en 2016 a ser la vicepresidenta dela SGR Garantizar y en 2018 a ser la Ministra de Producción, Trabajo y Medio Ambiente de Salta bajo la gestión de Juan Manuel Urtubey.

Ya fuera de la función pública y otra vez gestionando su empresa, en 2019 se animó a participar en la elección en la UIS de Salta (la Unión industrial de Salta que pertenece a la Unión Industrial Argentina), con lo que se convirtió en la primera presidenta en 40 años. Hoy es la única presidenta de una UIA territorial en el país.

“Tuve muchas dificultades para llegar a una posición de liderazgo porque hay que romper muchas estructuras y cuesta salir de los moldes. Además hay que tener fuerza y tenacidad, porque este tipo de actividades requieren un plus. Son actividades ad honorem.”

Para Bibini “ser mujer empresaria en la actualidad es una oportunidad. Creo que vamos ganando protagonismo y generando ciertos espacios, pero todavía tenemos mucho camino por recorrer. Espero que se vuelva algo más natural, espontáneo y que se sienta una comodidad entre hombres y mujeres para compartir el mundo laboral”

Hoy su hija de 18 años es directora de la empresa que cuenta con un 75% de participación accionaria y composición del directorio de mujeres. “Valoro el reconocimiento de mi socio y marido, pero por otro lado mostrar que también lo podemos hacer, siempre en el ámbito del respeto, del compromiso y de poder mostrar que podemos llegar y animar a otras mujeres a que lo hagan”, finaliza.

AGUSTINA SOLER, MIEMBRO DEL DIRECTORIO DE CERÁMICA DEL NORTE S.A.

Agustina Soler es miembro de la cuarta generación de la empresa Cerámica del Norte. Fundada en 1936, es una empresa de capitales salteños que pertenece a la familia Soler desde sus inicios. Elabora tejas y ladrillos y cuenta con cinco plantas industriales y 350 empleados

“Formo parte con orgullo de la primer generación cuyas mujeres empezaron a trabajar en el negocio familiar, en las generaciones anteriores los hombres trabajaban en la empresa y las mujeres se dedicaban a la vida familiar. De niña supe que algún día yo trabajaría en esas oficinas y me formé para ello”, cuenta.

En 2004, ante el fallecimiento repentino de su padre, sintió que “era el momento de comenzar a contribuir en esta empresa familiar en la que mi padre, tíos y abuelos habían dedicado con pasión”

Actualmente forma parte del Directorio y gestiona un segmento de la compañía dedicado al Real Estate y a la generación de desarrollos inmobiliarios.

Soler plantea que “las trabas y los desafíos que las mujeres enfrentamos tanto en el universo de la industria como en cualquier ámbito laboral y empresarial tienen que ver con las múltiples obligaciones que como mujeres debemos afrontar día a día, y la complicación que nace cuando intentamos combinar las tareas de cuidado y domésticas con nuestras obligaciones laborales y empresariales. Esa sea la mayor brecha que existe entre el trabajo de los hombres y las mujeres”.

 

 

Esas dificultades, dice, se notan más en lugares de mayor decisión ya que “estos puestos por sí mismos implican una mayor disponibilidad de tiempo, de dedicación y de posibilidades de movernos de una ciudad a otra con cierta facilidad”.

A pesar de ello, creció en un ambiente familiar donde mujeres y varones tuvieron las mismas oportunidades. Por ello eligió una carrera afín al trabajo empresarial y a lo largo de los años, además de trabajar en la empresa, comencé a trabajar en espacios empresariales. “Así fue que fui la primer mujer en integrar la Comisión Directiva de la Unión Industrial de Salta”, cuenta.

 

“No fue fácil adaptarme al modo de trabajo masculino que estaba planteado, desde los horarios, las bromas, los códigos. Son espacios tradicionalmente masculinos que es difícil comenzar a ocupar, pero con naturalidad y demostrando la capacidad propia de cada persona, todo se vuelve fácil”.

RED MIA (Mujeres de la Industria Argentina)

Es una iniciativa creada en el marco del Programa Ganar Ganar, impulsado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ONU Mujeres, y la Unión Europea (UE), que nace inicialmente en colaboración con la Unión Industrial de la provincia de Buenos Aires (UIPBA) donde se funda primero Red Mujeres UIPBA, y que, con el impulso de la Unión Industrial Argentina (UIA), a través de su Comisión de Género y Diversidad, se convierte en una red federal.

Uno de los principales objetivos de este espacio es promover la igualdad de oportunidades y fortalecer el sector productivo a través de la inclusión activa de la mujer en sus organizaciones y en especial en posiciones de liderazgo. La idea central es trabajar en un espacio de encuentro colaborativo para unir y potenciar a mujeres de la industria argentina en base a diversos ejes estratégicos: Transformación Personal, Transformación Industrial y Triple Impacto, Generación de Conocimiento, Fomento de la Conectividad, Acceso a Mercados Internacionales y Acceso al Financiamiento.

La red opera a través de nodos ubicados en todo el país. NOA, NEA, Cuyo, Sur, Centro y Buenos Aires (provincia y ciudad).

Fuente: Cronista

Cómo sobreponerse a la languidez, el estado emocional que se apropió de nosotros en la pandemia

Compartimos una nueva nota de Infobae, con la participación de la expositora Sonia Abadi sobre los efectos emocionales de la pandemia.  

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Hace algunas semanas, a través de un artículo publicado en The New York Times que no tardó en viralizarse entre medios internacionales, el psicólogo estadounidense Adam Grant, profesor en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania y especializado en psicología organizacional, retomó un término que había sido acuñado años atrás por su compatriota Corey Keyes, sociólogo y profesor en la Universidad Emory de Georgia, tras estudiar por qué muchas personas que no estaban deprimidas tampoco prosperaban: languidez.
“Es una sensación de estancamiento y vacío. Se siente como si estuvieras pasando los días sin rumbo, mirando tu vida a través de un parabrisas nublado. Y podría ser la emoción dominante de 2021″, sostuvo Grant.Es que, explicaba el especialista, en los primeros e inciertos días de la pandemia, es probable que el sistema cerebral de detección de amenazas que tenemos los seres humanos, llamado amígdala, estuviera en alerta máxima para luchar o correr. A medida que aprendimos de qué manera protegernos, utilizando barbijos, ventilando los ambientes y lavándonos frecuentemente las manos, fuimos desarrollando rutinas que aliviaron la sensación de miedo. “Pero la pandemia se ha prolongado, y el estado agudo de angustia ha dado paso a una condición crónica de languidez”, comparte Grant.

“La languidez tiene que ver con la desmotivación, la falta de impulso y de entusiasmo. El origen de este malestar está dado por la incertidumbre, el miedo y la inestabilidad, que generan un estado de inercia. La razón es el sentimiento de impotencia por no tener control de la propia vida, ni poder mejorar o cambiar la realidad. Y concluye en una forma de resignación. A pesar de eso intentamos cumplir con nuestras obligaciones, que ahora requieren un gran esfuerzo. Nos conformamos con mirar interminables series, comer o tomar de más, mirar compulsivamente las redes, en un estado que oscila entre el aburrimiento y el agotamiento”, explica a Infobae Sonia Abadi, médica, psicoanalista e investigadora en creatividad e innovación.

En esta dirección, la educadora, coach y especialista en crecimiento personal y motivación Verónica de Andrés alerta que la pandemia no es solo es un peligro para la salud física, sino para la salud mental y emocional, que puede desencadenar una suerte de letargo, que se traduce en desánimo y en falta de ganas de ponerse en acción.

“Esto sucede, entre otras cosas, porque la incertidumbre hace que no podamos proyectar cosas con claridad. Entonces, podemos caer en esa languidez que se advierte en chicos y grandes de forma creciente”, dice De Andrés, quien, junto a su hija, Florencia Andrés, publicó en 2011 el best seller Confianza Total, que está por sacar su 34º edición.

¿Es posible confundir la languidez con la depresión? En realidad, lo que sentimos ante la pandemia y el confinamiento se parece más a un duelo por lo que estamos perdiendo: tiempo de vida, crisis laborales y económicas, tranquilidad, seguridad y, en algunos casos, se suma también la pérdida de un ser querido o la migración de personas cercanas, explica Abadi. “Y los duelos normales no son depresión, sino el reconocimiento de una pérdida que vamos a tener que elaborar”.

En cambio, la depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos, agrega la especialista, creadora del modelo Pensamiento en Red, que integra avances de la psicología, las neurociencias, las nuevas teorías de la comunicación y las redes vivas. “Se caracteriza por sentimientos persistentes de tristeza sin poder explicar la causa; una sensación de vacío, de falta de esperanza. También culpa y rabia contra sí mismo. Cuando aparece la vivencia de sinsentido, cuando se llora sin saber porqué, cuando se descuida el aspecto físico, y se pierde el interés en todo”, añade Abadi.

En este sentido, sentencia la psicóloga Beatriz Goldberg, especialista en crisis individual y de pareja y autora de más de 20 libros, entre ellos, Cómo superar los miedos y ser feliz, “la depresión es más aguda que la languidez; con la depresión uno está muy enojado con todo, con la vida, y no encuentra un sentido”.

Sin embargo, la investigación de Keyes sugiere que las personas con más probabilidades de padecer depresión grave y trastornos de ansiedad en la próxima década no son las que presentan síntomas depresivos hoy, sino quienes están languideciendo en este momento. “Y las nuevas pruebas de los trabajadores sanitarios de la pandemia en Italia muestran que los que languidecían en la primavera de 2020 tenían tres veces más probabilidades que sus compañeros de ser diagnosticados con trastorno de estrés postraumático”, alertó Grant oportunamente.

Abadi, autora de cuatro libros, entre ellos, La prodigiosa trama. Variaciones en clave de red, echa luz sobre este punto: “Definir a la languidez como una amenaza de depresión a futuro solo suma a la angustia de cada uno, creyendo que podemos estar incubando una enfermedad mental grave como es la depresión”.

No obstante, sostiene que en momentos como estos suma tener un interlocutor atento y empático que nos escuche y que pueda ayudarnos a ser más conscientes de lo que sentimos. “Y eso cuando pensamos la languidez como una consecuencia de la pandemia, como un factor externo que produce desmotivación en personas sin predisposición a la depresión. Otras veces es necesaria una intervención psicoterapéutica”, alerta Abadi.

Este no es un punto menor. Según una encuesta realizada en la Ciudad de Buenos Aires por el Centro de Opinión Pública (COPUB) de la Universidad de Belgrano (UB) en mayo de este año, el 45% de las personas debió recurrir a asistencia psicológica para atravesar la pandemia y un 38% declara que aún no lo hizo, pero que analiza buscar ayuda profesional.

“Durante la pandemia, las consultas se han incrementado notoriamente, pero no solamente para abordar las dificultades que plantea este contexto. Muchas personas han aprovechado este período para evaluar sus vidas y repensarse a futuro. En este sentido, buscan asesoramiento profesional para establecer prioridades y llevar sus proyectos de la idea a la realidad. Y con un mayor sentido de dirección, se les facilita transitar los desafíos que impone la pandemia”, dice a Infobae Ignacio Nabhen, Coach Ejecutivo que se desempeña en el MBA de la Universidad de San Andrés, autor del libro Jaque al Impostor.

El 45% de los encuestados por el COPUB admite que la actividad que más dejó de realizar durante la pandemia y, por ende, la que más extraña, es el encuentro con familiares y amigos; el 31% confiesa que lo que más dejó de lado son los controles médicos de rutina; el 13%, las actividades recreativas, y el 11%, los viajes y el turismo.

Como condimento local, la encuesta revela que la mayor preocupación de las personas se divide entre el recrudecimiento de la pandemia y la inflación. De hecho, el 40% de los encuestados elige el aumento de precios minoristas como el dato más inquietante de la coyuntura; el 31% opta por el COVID-19, y el 15% señala que su mayor preocupación es la espera por acceder a la vacuna contra el coronavirus.

“Las cuestiones económicas y las referidas a la pandemia son las que concitan las mayores preocupaciones de los encuestados. El creciente número de casos y el alarmante aumento de los muertos se combinan con una acuciante situación económica, lo que también se refleja en las respuestas vinculadas con las consultas psicológicas”, explica Orlando D’Adamo, director del COPUB de la UB.

Una de las preguntas que se desprenden es, entonces, cuándo es el momento de acudir en busca de ayuda profesional. “Cuando uno ve que tiene una sensación media nihilista de la vida, como desgano, que le cuesta proyectar o empieza a hilvanar pensamientos negativos, muchos de los cuales son rumiantes. Lo que tratamos de hacer es pensar cómo se puede empezar a tejer un collar de pensamientos más positivos”, comparte Goldberg.

Trabajo cotidiano

Goldberg explica que en terapia se está trabajando con los estados mentales, tratando de positivizar los mensajes para hacerlos más propulsores. “Son técnicas para tener una actitud más positiva y usar la inteligencia emocional, espiritual. Me refuerza qué fortalezas tengo para poder minimizar al máximo lo que me está tirando para abajo”.

Asimismo, más allá de la atención que pueden brindar profesionales de la salud para quienes padecen cuadros graves, existen técnicas, muchas vinculadas a la inteligencia emocional, que ayudan a recuperar o reenfocarse en el bienestar.

En épocas de confinamiento, puede ayudar intercalar la actividad física, con el trabajo manual, actividades intelectuales y cultivar los vínculos, entre otras acciones. “Ratos de sol, ratos de pantalla trabajando, ordenar, leer tuits y mensajes de WhatsApp. La rutina y los rituales de cada uno nos centran, nos contienen, y nos recuerdan quiénes somos, lo que nos gusta y lo que necesitamos”, sugiere Abadi, también expositora Vistage y miembro del Consejo Asesor de Voces Vitales.

De Andrés retoma la importancia de enfocarse en un área sobre la que trabaja el coaching y la psicología cognitiva: los pensamientos y su impacto en las emociones y en las acciones.

“Para evitar que se desencadenen cataratas de pensamientos automáticos negativos, lo primero que tenemos que saber es que son trampas del pensamiento que distorsionan la realidad, que no son la realidad, pero es real que afectan nuestra salud física y mental. Pensamientos catastróficos como ‘esto el fin del mundo’; pensamientos extremistas como ‘todo está mal’, ‘esto nunca se terminará’ son algunos ejemplos de que el pensamiento, en tiempos difíciles, nos puede hacer trampa: porque en verdad ni es el fin del mundo y tampoco todo está mal. Pero magnifican lo que sucede, impactan en nuestras emociones y nos impiden encontrar soluciones”, explica De Andrés, quien por estos días estará dando la conferencia Confianza Total por streaming tanto para la Argentina como para los Estados Unidos.

Para la especialista una técnica para detener estos pensamientos negativos y recurrentes es formularnos tres preguntas: ¿Esto que estoy pensando me sirve o no? ¿Me hace sentir bien o me hace sentir mal? ¿Me abre los caminos o me los cierra?

“Si no me sirve, si me hace sentir mal y me cierra los caminos, ¿qué hago con ese pensamiento? Lo deshecho y lo reemplazo por otro que me abra posibilidades de acción. Las respuestas a las preguntas van a surgir de forma inmediata, y tal vez hay que dedicar unos instantes más a encontrar el nuevo pensamiento. Frente a la pandemia, podría ser algo así ‘De esta situación podemos salir fortalecidos’, ‘Enfoco mi mente en la solución’. Aunque este pueda parecer el peor momento, y sea tal vez el más desafiante, con las debidas herramientas, puede ser el mejor momento para volver a soñar; para crear nuevos proyectos, nuevas habilidades, nuevas maneras de relacionarnos, nuevas prioridades para ordenar la vida. Los grandes cambios de la humanidad, los grandes progresos, nacieron de momentos de incomodidad, de momentos difíciles”, sostiene De Andrés, quien se encuentra muy activa junto a Florencia Andrés en redes sociales como Instagram y Twitter.

Para afrontar las crisis, es necesario ser creativos, innovar, tener ideas nuevas. “Pero esto no sucede si permito que me inunden los juicios automáticos negativos. Entonces, es fundamental que sepamos que podemos detenerlos si nos transformamos en observadores de lo que pensamos. Y para cambiarlos otra técnica que puede ayudar es formularnos buenas preguntas”, recomienda De Andrés.

Y amplía: “Son preguntas que nosotros mismos podemos responder, por ejemplo: ‘A pesar de todo ¿Qué cosas están bien?’. Esto pregunta hace que te enfoques en motivos para agradecer, cambia tu química corporal; ‘¿Qué desafíos me presenta este tiempo?’ Hablemos de desafíos en lugar de problemas. A la mente le gustan los desafíos; ‘¿Qué nuevas habilidades puedo desarrollar para dar respuesta a este contexto diferente?’ Las crisis pueden despertar talentos dormidos; ‘¿Cómo puedo innovar?’ Significa hacer algo diferente a lo que venía haciendo; ‘¿Dónde está la oportunidad?’ Me ayuda a enfocarme en la solución – Lo que busco es lo que encuentro. Son todas preguntas que implican reflexión y son poderosas: ayudan a que enfoquemos nuestra mente, nuestros pensamientos, a buscar o crear la salida”.

Dice Nabhen: “Observar esta situación en perspectiva nos ayuda a transitarla con mayor liviandad. Cabe recordar otros períodos difíciles de nuestras vidas, que todos los hemos tenido, y valorar cómo nos hemos recuperado de ellos. A veces, subestimamos nuestras propia flexibilidad y resiliencia. Necesitamos soltar la ilusión de control sobre esta situación en enfocarnos en aquello sobre lo que tenemos influencia sin la intermediación de un tercero. Podemos desarrollar habilidades, podemos fortalecer nuestros vínculos, podemos cultivar nuestra determinación. Todas decisiones personales que nos permiten tomar impulso y afrontar esta pandemia con un mayor sentido de autonomía y fortaleza personal”.

Goldberg agrega. “Todos tenemos cartas para jugar. En pandemia, te quitan algunas cartas ganadoras, algunos comodines pero, con lo que hay, hay que tratar de ganar el juego. Uno lo que tiene que tratar es de optimizar, de valorar los recursos que tiene y resignificar la vida. sobre todo, valorar lo que sí tiene; hay que tener una actitud proactiva frente a la vida”, dice.

Asimismo, De Andrés también pone el foco en rutinas o ejes rectores para el día a día: decidir en qué área de la vida se quiere producir un impacto positivo en 2021; escribir objetivos para esas áreas con fecha límite, empezar por objetivos pequeños; visualizar los objetivos más importantes de forma diaria, unos minutos alcanza; apartarse de gente con hábitos tóxicos; cultivar la mente: leer durante 20 minutos todos los días algo que inspire; entrenar el cuerpo (20 minutos de movimiento alcanza para bajar la ansiedad); cultivar el espíritu (rezar, meditar, agradecer, que sea tu rutina diaria, cambia tu química corporal); todos los días, antes de irse a dormir, escribir tres motivos para agradecer.

Cuando se quiebran las estructuras formales, queda una gran cantidad de cabos sueltos y es el momento de explorar otras opciones para reconectarlos, añade Abadi. Por eso, sostiene que es necesario retejer la red, lo que implica sumergirse en el caos, capturar esos cabos y organizarlos, enlazando ideas que parecían incompatibles, relacionándonos con personas con la que no creíamos tener nada en común. Incluso, descubriendo un nuevo modo de compartir con nuestros seres queridos, con la gente con la que trabajamos, con el mundo. “Cuanto más aislados estamos físicamente más necesitamos abrirnos, escuchando a quienes piensan diferente, creando nuevas redes de pertenencia, vitales, colaborativas, asociativas y solidarias”, cierra.

 

Fuente: A24

Vaca Muerta 4.0: IA y Big Data en los yacimientos

Estanislao Irigoyen, miembro del G210 nos comparte una nota que le realizó el diario La Mañana de Neuquén sobre cómo la inteligencia artificial se convirtió en un factor de competitividad para la industria petrolera.  

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La gestión de la infinidad de datos que genera la operación de la industria de hidrocarburos es ya un activo estratégico que impacta en el mejor desempeño de las empresas, al punto de convertirse en un factor de competitividad a lo largo de toda la cadena de valor. Captar esa información, procesarla y transformarla en conocimiento aplicable permite hacer más eficiente y con menores riesgos sus operaciones de upstream, midstream y downstream, algo que solo puede alcanzarse mediante los recursos de la inteligencia artificial y la big data.

En este nuevo escenario, la industria del petróleo y el gas está cambiando rápidamente y el sector energético está adoptando nuevas tecnologías para ganar eficiencia y aprovechar cada dólar que se invierte. Es así que todas las operadoras y sus empresas de servicios ya empiezan a entenderse con tecnologías hasta hace pocos años desconocidos que hacen al universo de la inteligencia artificial: data analytics, big data, machine learning, internet of things, statistics, risk scoring, mathematical modeling, non conventional technologies for business problems solutions.

Vaca Muerta se convirtió en el escenario ideal para la aplicación combinada de algunos de estos recursos que están permitiendo a las empresas optimizar el diseño, la perforación y la terminación de pozos, mejorar los volúmenes y costos de producción.

Estanislao Irigoyen, socio de Inteligentia, compañía de servicios de big data y analytics para la industria de petróleo, gas y energía, explica el alcance de esta revolución en el campo de los hidrocarburos: “Los principales operadores del país han adoptado estas tecnologías o están adoptándolas y encarando proyectos para la explotación de esos datos que les permite mejorar los procesos, incrementar la productividad, minimizar riesgos y reducir costos utilizando técnicas de machine learning, inteligencia artificial y análisis avanzado”.

Estas herramientas llegadas de la mano de las nuevas tecnologías traen a la industria una gran de variedad de aplicaciones para que sus inversiones sean más efectivas. El proceso de implementación ha sido paulatino y corre en paralelo y en sinergia con las técnicas tradicionales de la operatoria petrolera cuyos conocimientos (disponibles en millones de datos) se potencian bajo el análisis de las técnicas de la inteligencia artificial para la toma de decisiones más eficientes.

“Hoy, ante la toma de decisión de dónde perforar un pozo y cómo, el ingeniero de fractura tiene disponible su información y su experiencia, pero en ese proceso aparecen nuevos indicadores y nuevas propuestas generadas por las inteligencias artificiales basadas en los grandes datos. Es ahí donde la toma de decisiones se vuelve más precisa y efectiva”, explicó el especialista a +e.

Estos recursos se encuentran, disponibles y en aplicación, en toda la cadena de valor. “No solo se está utilizando en Vaca Muerta, sino también en yacimientos maduros que necesitan ganar performance para recuperar ese petróleo que queda en la roca y que junto a técnicas de recuperación terciaria logra muchas veces llevarla a términos económicos, haciendo a la diferencia entre un pozo que podría haber sido abandonado a extender su ciclo de vida”, explicó Irigoyen entre muchos ejemplos del upstream en los que abundan proyectos que apuntan a evitar pérdidas de producción o fallas en los equipos.

En el campo del midstream se implementan casos con las áreas de seguridad e higiene en las que se analizan señales satelitales para detectar tempranamente fugas en ductos que permitan evitar contaminación e impacto ambiental, o reactores de tratamientos de efluentes para optimizar su disposición para mitigar al máximo posible su impacto en el medio ambiente.

En refino o derivados de petróleo también hay experiencias para extender ciclos de vida de los equipos de reforming o cumplir estándares de calidad en el octanaje de los combustibles, logrando identificar factores o materias primas que generan mayor degradación, y controlar y hacer tratamiento previo sobre esto para que no lleguen a los equipos de costo millonario.

Pero también la gestión de datos sirve en el país para ser utilizada en el último tramo de la cadena de valor, en la comercialización minorista de combustibles, para la cual analizando mediante cámaras en distintos puntos se identifican flujos de movimiento para determinar lugares o públicos óptimos para la ubicación de estaciones de servicio.

“Esto es innovación continua -se entusiasma Irigoyen- y requiere seguir el estado del arte de forma permanente porque siempre hay alguna herramienta disponible que ayuda a resolver problemas: se desarrollan sistemas cognitivos, nuevas formas de cálculos, evolucionan las computadoras cuánticas, los métodos de almacenamiento, hasta se transita una revolución en tecnologías basadas en nuevos materiales que hacen que este desarrollo no tenga techo”.

> Nuevos servicios y recursos humanos

Estanislao Irigoyen, quien además de ser socio de Inteligentia también se desempeña como director de Programa de Introducción a Tecnologías Inteligentes de la Industria 4.0 en ARPEL (Asociación Regional de Empresas de Petróleo y Gas Natural), consideró que “Vaca Muerta es un buen target para estas herramientas de innovación, fundamentalmente por su atractivo económico y su necesidad de ser eficiente y de capturar valor e inversión. Ahí hay una oportunidad a nivel país de implementación y generar alternativas hacia adentro o hacia afuera de servicios de información y de análisis”.

Es que esta transformación repercute no solo en la aparición de nuevas empresas de servicios sino en el surgimiento de nuevos recursos humanos de “disciplinas multidisciplinarias” como define Irigoyen y que son los ingenieros en datos, los que saben trabajar con los algoritmos de inteligencia artificial o data scientists, o los ingenieros de procesos, roles que en determinadas situaciones se integran con los geofísicos, los geólogos y los ingenieros de petróleo.

La industria incursiona así en una dinámica en el que las nuevas tecnologías se traducen en ventajas competitivas que como toda revolución productiva está llamada a generar mayor eficiencia, menores costos y más seguridad en los procesos y el ambiente.

Diversos especialistas consideran que la industria de petróleo y gas a nivel global probablemente liderará la carrera en el uso de soluciones de inteligencia artificial, ya que la cantidad de datos utilizados por el sector genera mucho potencial para dicha tecnología.

> Glosario

Big Data. Son conjuntos de datos tan grandes y complejos que necesitan de aplicaciones informáticas no tradicionales de procesamiento para tratarlos adecuadamente. La clave es qué se hace con la información.

Data Science. Es el estudio de datos combinando estadística, matemáticas e informática para mejorar la toma de decisiones. Es importante convertir la información en un recurso valioso para los negocios.

Machine Learning. Es una rama de la inteligencia artificial que permite que las máquinas aprendan sin ser expresamente programadas para ello. Una habilidad indispensable para hacer sistemas capaces de predecir acciones.

Internet of Things. Se trata de la red de objetos físicos —“cosas”— que están integrados con sensores, software y otras tecnologías con el fin de conectar e intercambiar datos con otros dispositivos y sistemas a través de internet.

Fuente: MASE.Neuquén

“Coopetencia” vs competencia: por qué en el mundo pyme es bueno acercarse al competidor

Compartimos una nota del Portal A24 sobre el mundo pyme, con la mención de Vistage Argentina. 

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En este cambio de paradigma, otra empresa del mismo sector es vista como una colega que vive las mismas experiencias. Hay que potenciarse en conjunto. por German Visciarelli | 24 de mayo de 2021 – 15:24
Siempre se pensó que el competidor era alguien a quien no hay que darle información. Esa persona que no tiene que enterarse demasiado de nuestro negocio porque puede usar la información a su favor.
Las pequeñas y medianas empresas necesitan encontrar nuevos mecanismos para impulsar su desarrollo , ser más competitivas y sostenerse en el tiempo. Más crudamente: para Sobrevivir.
Suena como una paradoja, pero es más bien un cambio de paradigma : para competir en el mercado actual, es necesario cooperar, aún con nuestros propios competidores.
La (neologismo que se construye a través de la fusión de los términos competir y cooperar, popularizado por Adam M. Brandenburger y Barry J. Nalebuff con su libro publicado en 1996), es la lógica que predomina hoy en el ADN de todo emprendedor
No hay una sola manera de coopetir, sino que ésta puede tomar diferentes formas en función de las necesidades de los negocios y sus entornos. Puede ocurrir que las empresas se agrupen para conseguir un objetivo común . Por ejemplo una mejor tasa de financiamiento, un precio más competitivo en la compra de insumos, compartir costos sobre algún rubro común, invertir en el desarrollo de nuevas tecnologías o maquinaria, entre otras.
Ventajas de la Coopetencia
Acceso y validacón de información
Reducción de costos al realizar compras conjuntas
Mejoras en la logística
Alianzas Estratégicas
Escucha Activa
Colaboración e Intercambio de Experiencias
Algunas experiencias propias
Durante muchos años tuve que convencer a mis clientes de poner sus clientes en la web, participar de las cámaras de la industria o llamar a colegas para consultar algún tema en particular.
Hoy existen grupos empresarios que comparten experiencias con otros perfiles, como Endeavor, Vistage, EO, BNI, ASEA.
Y también se han potenciado las cámaras de sectores y grupos de empresas afines para debatir temas. Personalmente sigo muy de cerca el trabajo que hacen en UIA y UIA Joven mostrando la industria desde adentro.
Actualmente me encuentro trabajando en la creación de una marca sector para una categoría, en donde todos los miembros tienen una agenda común a resolver, y me encanta que esto suceda.
Celebremos la apertura, el conocimiento y la camaradería . Celebremos no estar más solos en la toma de decisiones.

Fuente: A24

Fueron pioneros en el home office y cuentan cómo hacerlo

Manuel Picallo y Pablo Ces, de la empresa Flexibility y miembros Vistage, nos comparten un interesante artículo publicado por el cronista.com donde cuentan cómo en un año signado por la pandemia, la empresa, además de vivenciar un crecimiento, consolidó la forma de trabajo home office que tuvo desde sus inicios y definió valores internamente. 

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Por aquel tiempo aún no existía el término “fintech”. Picallo venía de trabajar en una multinacional fuera de Argentina y ya no se identificaba con ciertos modos de trabajo. Ces estaba convencido de que los procesos estructurados y sin cierta agilidad entorpecen el desarrollo de los proyectos. Juntos perseguían el sueño de trabajar menos horas fuera de su casa, compartir tiempo con sus familias y, a la vez, ofrecer sus talentos en el mundo digital.

“Para innovar teníamos que jugar al límite de las reglas”, reconoce Ces, CEO de flexibility. Sin saberlo con exactitud, los guiaba el concepto de desobediencia inteligente, que hoy se aplica en el mundo IT para pensar en innovación de procesos caducos, superar el miedo a lo desconocido y potenciar la creatividad.

CRECER RÁPIDO Y ROMPER LÍMITES

El proyecto creció rápido y fuerte. En un primer momento, flexibility se destacó por brindar servicios de consultoría para firmas como Banelco, Coelsa y Prisma, entre otras. Con el desarrollo, sin embargo, también llegaron los límites de trabajo, encarnados en el propio cuerpo de sus creadores.

Ces y Picallo pensaron entonces en crear un producto para desarrollar y ofrecer soluciones escalables. Nacía una nueva misión: conectar a bancos, fintech y retailers de una manera distinta, potenciando lo que mejor conocían: la implementación de servicios financieros.

Comenzaron a diseñar soluciones de integración a medida y a interpretar contextos detrás de cada necesidad. Retailers, cobros de servicio o bancos demandaban distintos tratos.

Mientras ponían manos a la obra, Ces y Picallo detectaron un problema común a resolver. Se trataba de la digitalización de los canales de comercialización y la resolución de la última milla, que conecta a las principales entidades de servicios financieros.

Para cubrir esa última milla se propusieron crear un producto. En el camino aprendieron que la necesidad a la que daban respuesta no era exclusiva de la banca: también aparecía en otros sectores. A partir de eso nació Plug, un middleware que evolucionó para brindar soluciones a otros servicios de internet.

Como resume Ces, en la actualidad la compañía apunta a “ser una empresa de producto, donde todo sea escalable y los procesos se automaticen”.

FLEXIBILIDAD, AUTONOMÍA Y GÉNERO

En 2020 flexibility amplió su equipo de trabajadores en un 170 por ciento. La flexibilidad en los procesos y la autonomía siguen siendo las banderas que levanta la compañía. Es así que uno de los sectores claves de flexibility es el área de Mejora continua, liderado por Ailén Correa.

“La agilidad tiene que ver con una forma de sentir, pensar y actuar. Esos valores se expresan en las prácticas de cómo trabajamos y qué procesos tenemos y cómo nos vinculamos”, explica Correa, al tiempo que destaca a esta organización por su “carácter resiliente y de rápido aprendizaje”.

Por otro lado, la empresa atendió a la brecha de género del sector fintech, que viene reduciéndose hace años. Así, flexibility logró que la contratación de mujeres escalara en un 43%, favoreciendo la diversidad en el equipo laboral.

En un año signado por la pandemia, la empresa, además de vivenciar este crecimiento, consolidó la forma de trabajo home office que tuvo desde sus inicios y definió valores internamente.

“Tuvimos necesidad de transitar, identificar, crear herramientas que nos permitieran crear nuestra identidad no solo para transmitirla sino para vivirla”, menciona Romina D’ Amato, líder de Recursos Humanos de flexibility.

Además, destaca: “Fue un hito en la compañía, una experiencia en términos de cultura organizacional. Participamos de workshops virtuales, con dinámicas lúdicas para identificar valores y para escribir nuestro manifiesto como equipo de trabajo. Algo nos une, y poder compartirlo y vivirlo es fundamental.”

RUMBO AL FUTURO

De cara al futuro, Ces se muestra confiado. Mientras en plena pandemia muchas empresas se vieron golpeadas por el panorama de crisis e incertidumbre, en flexibility encontraron que estaban preparados para afrontar el momento y siguieron con un ritmo de crecimiento fuerte.

“Teníamos un modelo de trabajo remoto, en ningún momento aplicamos un plan de contingencia ni nada por el estilo. Sí fue una contingencia social, donde cada uno tenía distintas situaciones que atender en su casa.”

La receta que siguieron tuvo que ver con profesionalizarse internamente, se invirtió el talento y capacitación, en adquisición de herramientas. El resultado: la madurez organizacional y la reducción de tiempos en procesos claves.

 

Como desafío, Ces menciona la importancia de posicionar a la empresa como referente en latinoamérica. Ya tienen una sucursal en Colombia y el año pasado tuvieron oportunidad de negocio en nueve países distintos.

“Estamos definiendo en qué mercados queremos jugar directamente, para entender cómo abarcar varios mercados en paralelo y tener un crecimiento a nivel de escala rápida.”

Fuente: El Cronista

Buenos Aires Tech Cluster, el grupo de empresas que busca impulsar al Distrito Tecnológico

Compartimos una nueva nota del Diario Ámbito sobre el Buenos Aires Tech Cluster, un grupo de empresas que busca impulsar el Distito Tecnológico, del cual Vistage es parte. 

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En las últimas décadas, las industrias tecnológicas se convirtieron en jugadores clave de la economía global. Su vertiginoso crecimiento y dinamismo, sumado al impacto positivo que generan en muchas comunidades, se traducen en interesantes propuestas tanto laborales como de desarrollo e inversión.
Ante este escenario, en 2008 la Ciudad creó en Parque Patricios y Nueva Pompeya el Distrito Tecnológico, uno de los cinco que existen actualmente (también están el Audiovisual, el Deportivo, el de Diseño y el de la Artes). Se trata de un polo urbano ideado con un doble fin: seducir a las compañías del sector y potenciar y poner en valor a los barrios de la zona sur, la más desigual de CABA. Para eso, se ideó un régimen que contempla exenciones de impuestos y diversos beneficios para las firmas.De allí nació “Buenos Aires Tech Cluster”, un grupo de empresas tecnológicas -Mercado Libre, Megatech y Vistage son algunas de ellas- que desde hace dos años “busca abarcar a todos los actores e interlocutores que trabajan en la transformación digital y en la innovación a través de la sinergia y el networking desarrollado por algunas empresas dentro de Distrito Tecnológico”, en palabras de Héctor Lew, representante del Buenos Aires Tech Cluster y gerente general de Megatech.

Relanzamiento

La Ciudad relanzó el Distrito Tecnológico en marzo pasado, anunciando cambios en la legislación vigente y nuevos beneficios para las compañías que se radiquen en la Comuna 4, incluyendo exenciones impositivas hasta 2035, no solo para las empresas sino también para instituciones educativas. Actualmente, operan en la zona 326 firmas de tecnologías de la información y comunicación (TIC) y software, entre otros rubros.

En diálogo con ámbito, Lew analiza el impacto de esa medida: “Más allá de los beneficios fiscales, nos permite abrir las puertas a que haya colaboración entre las empresas, y generar un acercamiento a la comunidad. Todo Parque Patricios se va modificando en cuanto a infraestructura y fisonomía a partir de este trabajo en conjunto. Se trata de acercar, de alguna manera, a las empresas a la comunidad y el barrio; a partir de eso se beneficia el conjunto entero”.

“El Distrito en sí nos da la posibilidad de sinergizar y colaborar entre las empresas y las universidades radicadas. La ‘coopetencia’ es algo que últimamente está de moda, y refiere a la colaboración entre las empresas. Algunas de las que empezamos a trabajar en proyectos de innovación en el distrito nos dimos cuenta que teníamos que hacer algo más allá. Es un marco excepcional que, además de que competimos por algunos clientes y por servicios que damos, nos ha permitido encontrar espacios colaborativos, en los cuales podemos proyectar acciones en común”, explica.

Tender puentes

Esa sinergia a la que refiere Lew no queda únicamente en palabras o modelos teóricos, sino que tiene una aplicación pragmática. Por ejemplo, el año pasado, ante la irrupción de la pandemia de Covid-19, siete empresas -cinco de ellas asentadas en el Distrito Tecnológico- fabricaron con impresoras 3D máscaras faciales que fueron donadas a hospitales y barrios vulnerables de la Ciudad.

La actividad solidaria sirvió como pilar para nuevos emprendimientos. Lew cuenta: “Las cinco empresas del distrito que participamos en esa iniciativa estamos llevando adelante un proyecto de empleabilidad con la gente del Barrio Zavaleta, para capacitar a 30 jóvenes de entre 18 y 24 años y asegurar después su primer empleo. Es hacer que un montón de gente acceda a la tecnología. El distrito nos da ese marco”.

En este sentido, desde Buenos Aires Tech Cluster destacan el impacto positivo que tiene el desembarco de empresas y la buena recepción por parte de la comunidad. “Trabajamos en conjunto. Hicimos recorridas entre empresas y vecinos para ver qué mejoras se pueden introducir en espacios deportivos y culturales. Hay una empresa que abrió un espacio de arte dedicado a artistas jóvenes. Los vecinos no están viendo esto como una invasión de empresas que atenta contra la paz del barrio, sino que, al contrario, lo dinamiza; lo moderniza. Estamos tejiendo relaciones que se van a potenciar en el tiempo”, destaca.

Visión de futuro

Pero más allá de beneficios territoriales para el barrio y económicos y de desarrollo para las empresas, hay un factor clave que interesa en especial a la economía en su conjunto: el ingreso de divisas. Lew dice: “El sector tecnología es un sector que está creciendo en exportaciones y que trae dólares, que es lo que el Estado necesita. Las empresas de tecnología tienen beneficios, pero, además, son una de las industrias que más puestos de trabajo generan. Los desafíos son conseguir que los recursos que hoy en día se capacitan trabajen para la Argentina y no para el exterior”.

Según el informe Argenomics III, elaborado por Argencon, las industrias del conocimiento representan hoy en Argentina el 8% de las exportaciones nacionales, y ocupan el tercer lugar en el ranking de sectores, solo superadas por la exportación de los complejos oleaginoso y cerealero. Esto significó, en 2020, exportaciones por u$s5,8 mil millones.

Sobre este punto, el gerente afirma que “hay mucha gente que se va por el tipo de cambio o por la oferta que existe afuera para programadores o desarrolladores. El desafío es que desde nuestro país es que podamos darles una oferta de trabajo equiparable. Eso implica apostar en capacitación. Necesitamos recursos que hoy en día son escasos”.

“Somos empresas modernas que contratan a un montón de gente joven. Eso nos obliga a ofrecer un valor agregado más allá de lo que es el trabajo. Hacia adentro de las empresas se están motorizando un montón de proyectos sociales; hay un montón de gente que va al trabajo no solo a trabajar, sino que desarrolla un proyecto personal que lo puede asociar a inquietudes sociales o culturales. Creo que eso es muy importante”, explica Lew.

Por último, y con respecto a la instalación del cluster en el sector, opina: “La recepción es excelente. Tenemos empresas de primer nivel como Mercado Libre, Santander. También hay empresas del distrito que se están sumando, junto con cámaras empresariales. Nos inscribimos formalmente como asociación civil sin fines de lucro. Ya tenemos una alianza con los clusters de Monterrey, de México y con el de Estonia. Nos apoyan empresas de primera línea y universidades como la de San Andrés y la del Salvador, entre otras. Estamos convocando a todos los actores que tienen que ver con la transformación y la innovación en tecnología”.

Fuente: Ámbito

Los servicios de salud y el “empoderamiento del paciente”

Mariela Waisbord, Presidente de Vittal y miembro Vistage del G168 brindó una nota para infobae.com que deja en claro cómo la pandemia transformó a las empresas de salud. 

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En estos tiempos en los que la pandemia del Covid-19 atravesó la vida de todos, la transformación digital en la salud ha avanzado a un ritmo acelerado. Según el estudio de tendencias realizado por la consultora Econsultancy para Adobe en 2018, solo el 7% de las compañías de salud y farmacéuticas decían haberse vuelto digitales.

Antes de 2020, hablar de telemedicina o consulta virtual era algo excepcional, mientras que hoy es una práctica incorporada y aceptada por la mayoría de los pacientes. La pandemia se impuso y rápidamente, todos aquellos que prestan servicios de salud (desde empresas, médicos, enfermeras, sector público), nos adaptamos a la atención médica virtual. En nuestra plataforma hoy más del 30% de las consultas son virtuales, las cuales tienen un índice de resolución cercano al 80%.

Esto comprueba el reto que tenemos por delante y del que habla la Organización Mundial de la Salud: las tecnologías digitales son herramientas con un potencial clave, ya que pueden contribuir a alcanzar una cobertura universal del servicio médico. Para la OMS, las tecnologías digitales son herramientas con un potencial clave, ya que pueden contribuir a alcanzar una cobertura universal del servicio médico.

Hoy, toda consulta médica que puede hacerse de manera virtual y ser canalizada de esta forma. Son tiempos de cambio, es momento de capitalizar lo aprendido y avanzar hacia un telediagnóstico.

Desde este nuevo escenario, a las empresas les toca trabajar con dispositivos, con estadísticas, acompañando al paciente en su nuevo rol. Podríamos hablar de la era del “empoderamiento del paciente”. Se trabaja en conjunto con el entorno familiar o de confianza que lo rodea, poniendo a su disposición la tecnología para lograr un primer diagnóstico a distancia.

Siguiendo esta línea, la implementación del telechequeo dota al paciente de herramientas que permiten su monitoreo en forma remota completando la información que el profesional precisa para arribar a diagnósticos adecuados.

Los pacientes demuestran un alto grado de satisfacción con este tipo de consultas, que no solo les ahorran tiempo y desplazamientos, sino que les permiten cierto “control” de la situación al realizarse en ambientes de más confianza.

El uso de diferentes plataformas de comunicación y transferencia de datos se ha incorporado a la rutina de los hogares. La tecnología habilita la inmediatez del contacto con el médico, manteniendo inalterables la calidad y calidez en su interacción propias de la consulta médica tradicional. Esta dinámica se replica en el nuevo modelo minimizando el contacto presencial y mejorando el alcance y la efectividad de las horas médicas.

Adoptando estas herramientas, se logra acortar y eficientizar tiempos que en medicina son clave para el sistema sanitario. En el caso de una emergencia médica, se estipula la llegada de atención en 8 minutos, lo cual requiere de una unidad de terapia intensiva móvil que se desplace a toda velocidad para lograr este desafío. Con la telemedicina logramos mejores tiempos incluso para una consulta médica que no reviste urgencia.

Hacia un sistema de salud inteligente

La pandemia propició la vinculación de la salud con el mundo digital. La receta electrónica, la historia clínica digital y la consulta médica virtual son parte de esta transformación. Nos encontramos frente a una comunidad adaptada y familiarizada, permeable a su incorporación en un nuevo modelo de atención al paciente.

Es un camino a recorrer, y lo estamos haciendo, aprendiendo en el proceso. Al principio, la telemedicina era muy rechazada y hoy el panorama es totalmente diferente, con mucha confianza en esta herramienta.

Tenemos la mira puesta en este nuevo paradigma, donde conviven en un necesario equilibrio las consultas profesionales presenciales y las digitales. En un sistema de salud que debe mantenerse incansable, es prioritario brindar una medicina distinta, accesible y sin riesgos para el paciente y para el profesional de la salud.

Fuente: Infobae

Cómo comprar un departamento y pagarlo con Bitcoins: escribanos e inmobiliarias se lanzan a operar con criptomonedas

Gabriel Brodsky, CEO de la inmobiliaria Predial y miembro Vistage del G175 en una nota para infobae cuenta que ya comenzó a aplicar esta modalidad y que en los próximos días prevé concretar las primeras operaciones.

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Si los argentinos, para escapar de la inflación o de los controles cambiarios excesivos, empezaron a ahorrar e invertir en Bitcoins, parece natural que esa criptomoneda y otras se vuelvan un medio de pago para comprar una propiedad. Existen dos millones de cuentas en criptomonedas abiertas por argentinos y según los escribanos y las inmobiliarias la concreción de estas operaciones ya está al alcance de la mano y es algo legal, con el mismo grado de control impositivo que una compraventa tradicional, aunque mucho más sencillo.

Hay una cuestión generacional. Tenemos muchas consultas, sobre todo de gente joven que fueron los pioneros en invertir en Bitcoin y lograron hacer diferencias. Hoy tienen un patrimonio para comprar un inmueble y no quieren salir de las cripto”, dijo a Infobae Gabriel Brodsky, CEO de la inmobiliaria Predial, que “en los próximos días” prevé concretar las primeras operaciones por esta vía.

“Es una tendencia que no se frena, teníamos muchas inquietudes de las inmobiliarias y a raíz de eso arrancamos con la capacitación. Hay que reconocer que existe un desconocimiento enorme sobre cómo es la operatoria con criptomonedas”, observó Alejandro Bennazar, presidente de la entidad.

¿Cómo se instrumenta la compra de una casa a cambio de cripto, en reemplazo de los dólares o los pesos? Para la ley, una compraventa supone el intercambio de un bien por dinero y está claro que una criptomoneda como el Bitcoin es un intangible no puede considerarse como tal. Por ello, los escribanos descartaron esa figura y se inclinaron por instrumentarlo como una permuta, un intercambio en el que una parte cede la propiedad del inmueble y la otra, el derecho sobre los bitcoin.

Acto de escrituración

A la hora de la escritura, la transferencia debe realizarse en presencia del escribano y los códigos de ambas cuentas de criptomonedas, la del comprador y la del vendedor, deberán constar en su texto.

 Una primera recomendación es “utilizar la misma red para transferir las criptomonedas desde la billetera del comprador a la billetera del vendedor para evitar demoras”, señaló Joaquín Romero Pierri, un escribano que menciona otra alternativa a la permuta.

“Una propiedad se puede comprar utilizando Bitcoins, jurídicamente es incuestionable y no hay motivos para que el Registro de la Propiedad Inmueble no lo inscriba sin inconvenientes. La mejor alternativa es un contrato innominado, con una estructura similar a cuando se vende un lote a cambio de un departamento a construir en él. Esa unidad a construir es tan inmaterial como un Bitcoin”, explicó Romero Pierri.

El punto crítico para cerrar una operación inmobiliaria con Bitcoin es su volatilidad. Si bien los argentinos están habituados a convivir con las fluctuaciones del dólar, los extremos movimientos de una critpomoneda que cotiza las 24 horas obligan a tomar precauciones tanto financieras como legales. Sobre todo si se firma un boleto de compraventa, en el que se suele cancelar un 30% del precio para concretar la escritura un mes después. ¿Quién puede prever el valor del Bitcoin en un mes si nadie se anima a decir cuánto costará mañana?

Elevada volatilidad

“El riesgo por la volatilidad tiene similitud con una devaluación pero muchísimo más amplificado. Hay que establecer qué quieren las partes, asegurarse que estén familiarizadas con el funcionamiento de las plataformas cripto y hacerlo constar en el boleto”, dijo a Infobae el escribano Nicolás Soligo Schuler, asesor de la Cámara Inmobiliaria Argentina y la Fundación de Estudios para Desarrollos Inmobiliarios.

El experto menciona dos posibilidades. Una es que en el momento de escriturar, el comprador se comprometa a transferir los Bitcoins necesarios para cubrir una determinada cantidad de dólares, utilizando la cotización de ese día. Otra, con mayores riesgos, es fijar una cantidad de bitcoins que se pagarán “invariablemente” sin importar su cotización la momento de poner la firma en la escritura.

En ambos casos, “el comprador renuncia al riesgo cambiario, si hay volatilidad y la compra se vuelve demasiado onerosa, no puede alegar imprevisión”, dijo Soligo Schuler. Las perspectivas de suba del Bitcoin a mediano plazo, por supuesto, formarán parte de la negociación. En una inmobiliaria plantean un dilema interesante: “Si tu departamento vale USD 150.000, ¿qué te conviene? ¿Recibir esa suma en dólares o recibir 2 Bitcoins, que hoy valen USD 120.000 pero en unos meses pueden valer muchísimo más?”

Otra opción para evitar la volatilidad sin dejar de pagar con criptomonedas es hacer la operación en las denominadas stablecoins, las criptomonedas atadas al dólar, como DAI o USDT. Al tener una cotización dolarizada, se corre con el riesgo de una devaluación pero no el de las constantes fluctuaciones de Bitcoin o Ethereum.

“La agilidad de cerrar una operación así no tiene precedentes. Ambas partes pueden estar en la misma mesa o separados en la otra parte del mundo. En cuestión de segundos se valida la cadena de blockchain, sin intermediarios, costos bajísimos y sin fronteras”, apuntó Brodsky.

¿Pagar en Bitcoins puede facilitar el uso de dinero no declarado? Todas los protagonistas de la operación aseguran que cuentan con controles y prevenciones contra la evasión y el lavado de dinero, al menos en la misma medida que una transacción convencional. Desde las billeteras y otras operadoras con criptomonedas siempre advierten que piden averiguación de los fondos con que se aspira a comprar. “Un exchange pide información sobre el origen de los fondos, incluso declaraciones de impuestos. Aún sin una regulación, a veces piden más cosas que los bancos”, dijo a Infobae Rodolfo Andragnes, presidente de la ONG Bitcoin Argentina.

En la escritura debe constar el origen de los fondos con los que se compraron los Bitcoins. Y tenemos obligación de pedir la documentación que lo acredite, y eso va más allá de la mera tenencia de las criptomonedas”, explicó el escribano Nicolás Soligo Schuler, asesor de la Cámara Inmobiliaria Argentina y la Fundación de Estudios para Desarrollos Inmobiliarios. Según la normativa de la Unidad de Información Financiera (UIF), los escribanos deben pedir una certificación de fondos (avalada por el Consejo de Ciencias Económicas) si la operación supera los $12 millones, aproximadamente USD 80.000. También deben “extremar la identificación del cliente”, apuntó Soligo Schuler.

“En toda operación inmobiliaria se debe justificar el origen de los fondos. Que el Bitcoin sea el medio de pago no lo modifica. Y se tendrá que hacer frente a los impuestos como en todos los casos,” apuntó Brodsky.

“Los escribanos somos sujetos obligados por la UIF, lo que lleva a reforzar todas las medidas para establecer que el dinero tiene un origen lícito”, dijo Santiago Pano, vicepresidente del Colegio de Escribanos de la Ciudad, quien destacó otro aspecto complejo de la operación. Aunque el precio se cierre en Bitcoins, se debe establecer un valor en dinero porque en base a él se liquidarán todos los impuestos. “La conversión de dólares a pesos siempre se hace en base al tipo de cambio del Banco Nación, pero antes que eso hay que convertir los bitcoins en dólares o bien directamente en pesos”, explicó Pano.

La fiebre Bitcoin empieza a impactar sobre el mundo inmobiliario. Y en un mercado golpeado por la recesión y la pandemia, las inmobiliarias se apuran para aggiornarse porque nadie puede perderse un negocio por desconocimiento de una tecnología. Según Brodsky, “estamos viendo la punta del iceberg, después de un primer movimiento más asociado a lo especulativo, se empieza a ver la facilidad que brinda para hacer transacciones. El mundo va a un camino donde se va a eliminar la burocracia y algunos costos sin sentido.

Fuente: Infobae