Impuesto a las Ganancias: ¿Es la solución recaudar más de las empresas y reducir la carga a las personas humanas?

Les compartimos la nota de opinión de nuestro miembro del G42, Horacio Félix Cardozo publicada en TN.com.ar acerca del Impuesto a las Ganancias.

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La Argentina se ve sometida a cambios en los impuestos (Ganancias para trabajadores -ya sancionado y promulgado- y ganancias para empresas -en vías de discutirse-), sin que discutamos hacia dónde va nuestro sistema tributario. O mejor dicho dejando en claro que en la Argentina no existe un sistema tributario, en el sentido de conjunto de impuestos que tienen por objetivo generar desarrollo económico o generar trabajo para reducir la pobreza.

En la Argentina desde hace muchos años solamente se aumentan los impuestos para cubrir los gastos crecientes del Estado, empobreciendo a las empresas e individuos. Ahora se decidió bajar el impuesto a las Ganancias de los trabajadores en relación de dependencia y para compensarlo se propone aumentar el impuesto que pagan las empresas, sin que quede claro cual será el resultado de este experimento.

Sin dudas que, con un sentido electoralista se ha bajado lo que pagan los empleados en relación de dependencia, no los autónomos, pero el aumento de Ganancias a las empresas tendrá un efecto negativo en la economía, especialmente en la intención de generar desarrollo o trabajo.

En materia tributaria hay un conocido elemento denominado presión fiscal total o efectiva, el cual pretende determinar cuál es la incidencia de la sumatoria de los tributos existentes, por ejemplo dentro de un Estado, respecto de los individuos legalmente obligados a dichas erogaciones monetarias.

Podemos hablar inclusive, del denominado año jurídico fiscal, el cual marcaría en que momento del año, comparativamente, los sujetos dejarían de destinar sus ingresos a satisfacer las distintas especies tributarias exigidas por el Estado, pudiendo destinar la porción no afectada a la satisfacción de sus propias necesidades.

En ese contexto, toda reforma impositiva tendiente a disminuir la carga efectiva del Impuesto a las Ganancias en cabeza de las personas humanas, importaría en principio, la disminución de la carga fiscal o de la presión tributaria, a la cual se encuentro expuesto ese individuo.

Bajo tal premisa, podríamos afirmar que toda reforma que permita al contribuyente ampliar su margen para gozar de sus propios ingresos, disponiendo de los mismos en base a su propia discrecionalidad, importaría un avance de la persona frente a las potestades impositivas del Estado.

Un sujeto que apueste a su propio criterio a efectos de satisfacer sus necesidades, por encima de cualquier tipo de suministro que pudiera ofrecer el Estado, diría en consecuencia, que resulta un beneficio para el contribuyente este incremento en el margen de su ingreso. La contrapartida, sería que esa disponibilidad en cabeza del contribuyente, importe una disminución de las arcas estatales, lo cual se traduce a su vez, en una reducción en las vías que posee el Estado para financiar diferentes bienes y servicios de suministro público.

Ahora bien, esta cuestión nos remite necesariamente a nuestra premisa basal, determinar si efectivamente esta disminución de la carga impositiva sobre la persona humana, pero el incremento a su respecto, en la persona jurídica, resulta realmente un beneficio para el contribuyente.

La respuesta no resulta clara, pues la empresa que ahora deba afrontar este incremento en el peso de los impuestos, encontrará seguramente las vías para trasladar el mismo, a los precios que abona el contribuyente al consumir los bienes y servicios que ofrece.

Es decir, para medir las consecuencias de los cambios que se vienen promoviendo en materia de Impuesto a las Ganancias, parecería ser que no alcanza solo con ver el pago directo del impuesto por parte del contribuyente, sino aquel que se produce como efecto colateral, es decir, el pago por el incremento del tributo en cabeza de las empresas.

Todas estas reformas, especialmente las que afectan a las empresas tienen un efecto negativo en la inversión, desarrollo y trabajo, pero no porque las empresas toman sus decisiones en base a los impuestos que pagan, sino porque todos estos cambios generan imprevisibilidad y en esas condiciones el empresario no invierte.

Se equivoca el Gobierno cuando sostiene que la baja de impuestos a las empresas durante la gestión de Mauricio Macri ha demostrado que no aumentó la inversión. Efectivamente la inversión no subió, pero por la imprevisibilidad política generada y no por la disminución de los impuestos.

Fuente: TN