Solo hay lugar para una tribuna y es la de los estudiantes

Guadalupe Fernández Lemos, miembro del G198, en una nota que escribió para La Nación online nos invita a reflexionar sobre la importancia de la educación y lo imprescindible que resulta en estos tiempos de incertidumbre gestar proyectos colectivos desde donde planificar esperanza junto a otros.

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Vivimos en un mundo incierto e inestable que nos llena de preguntas, preocupaciones y miedos. Vivimos, también, en un país marcado por las rivalidades y los pensamientos binarios, por hinchadas que transforman cada discusión en una pelea y anteponen siempre las certezas a los argumentos. A este escenario de por sí desafiante se sumó, hace poco más de un año, una pandemia desatada a nivel global. Atravesamos desde entonces una situación extremadamente compleja, que nos empuja todos los días a poner el cuerpo, el alma y el corazón. Esa realidad se volvió aún más imperante en las últimas semanas, con la llegada de la segunda ola y el aumento sostenido de casos de coronavirus. Sin dudas, uno de los aspectos más delicados se cifra en las decisiones que se tomen sobre el sistema educativo. De cara a un futuro imprevisible, tenemos sin embargo la oportunidad de aprender de lo que sucedió y la responsabilidad de actuar en consecuencia. En este sentido, me gustaría compartir 5 lecciones que me llevo de este año transcurrido.

La primera lección es que la educación debe ser prioridad. Esto significa que debe ubicarse en un lugar absolutamente privilegiado de la agenda de políticas públicas, pero también que debe situarse por encima de la coyuntura partidaria. Necesitamos poder construir decisiones desde la evidencia y el diálogo y dejar de anteponer intereses particulares que no hacen más que limitar nuestra capacidad para lograr planes claros, progresivos, y consensuados colectivamente.

La segunda lección es que la educación es un derecho y por tanto es imprescindible que todos accedan. Después de un año en el que vimos aumentar peligrosamente el número de estudiantes que quedaron fuera de la escuela, diseñemos estrategias para que las propuestas incluyan a todos y cada uno, especialmente a quienes están en situación de vulnerabilidad. No podemos permitir que el sistema educativo siga excluyendo estudiantes y que la brecha educativa se siga expandiendo.

Esto nos lleva a la tercera lección: siempre que las condiciones sanitarias y epidemiológicas lo permitan, tenemos que asegurar la presencialidad. Debemos confiar en los protocolos construidos para la vuelta a las aulas y sostener las medidas tomadas hasta el momento, que demuestran que las escuelas no son foco de contagio. Para que todo esto sea posible, sin embargo, es condición indispensable asignar los recursos que sean necesarios de manera urgente y sostenida.

Cuarta lección: los estudiantes deben estar siempre en el centro de todas las acciones. Solo hay lugar para una tribuna, y es aquella desde la cual se puedan escuchar sus voces alto y claro. Estoy segura de que las decisiones no serían las mismas si hiciéramos el ejercicio de ponernos en su lugar y construyéramos a partir de esa experiencia.

Son tiempos inciertos y lo seguirán siendo. Esto nos interpela por completo, nos desafía, nos pide flexibilidad para adaptarnos al presente, templanza para mantener la calma y amor para sostener el propósito. Todos podemos hacer algo desde nuestro lugar. Yo, por ejemplo, me comprometo a redoblar mis esfuerzos y compromiso para acompañar a las comunidades educativas, poniendo el foco en la preparación, la adaptación, el sostenimiento de los vínculos, y el aprendizaje.

Como propone Enrique Pichon-Rivière: “En tiempos de incertidumbre y desesperanza, es imprescindible gestar proyectos colectivos desde donde planificar la esperanza junto a otros”. Nadie se salva solo, hoy menos que nunca. Última lección: no miremos para otro lado, no ignoremos lo que ya sabemos.

Directora Ejecutiva de Enseñá Por Argentina

Fuente: La Nación

Impuesto a las Ganancias: ¿Es la solución recaudar más de las empresas y reducir la carga a las personas humanas?

Les compartimos la nota de opinión de nuestro miembro del G42, Horacio Félix Cardozo publicada en TN.com.ar acerca del Impuesto a las Ganancias.

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La Argentina se ve sometida a cambios en los impuestos (Ganancias para trabajadores -ya sancionado y promulgado- y ganancias para empresas -en vías de discutirse-), sin que discutamos hacia dónde va nuestro sistema tributario. O mejor dicho dejando en claro que en la Argentina no existe un sistema tributario, en el sentido de conjunto de impuestos que tienen por objetivo generar desarrollo económico o generar trabajo para reducir la pobreza.

En la Argentina desde hace muchos años solamente se aumentan los impuestos para cubrir los gastos crecientes del Estado, empobreciendo a las empresas e individuos. Ahora se decidió bajar el impuesto a las Ganancias de los trabajadores en relación de dependencia y para compensarlo se propone aumentar el impuesto que pagan las empresas, sin que quede claro cual será el resultado de este experimento.

Sin dudas que, con un sentido electoralista se ha bajado lo que pagan los empleados en relación de dependencia, no los autónomos, pero el aumento de Ganancias a las empresas tendrá un efecto negativo en la economía, especialmente en la intención de generar desarrollo o trabajo.

En materia tributaria hay un conocido elemento denominado presión fiscal total o efectiva, el cual pretende determinar cuál es la incidencia de la sumatoria de los tributos existentes, por ejemplo dentro de un Estado, respecto de los individuos legalmente obligados a dichas erogaciones monetarias.

Podemos hablar inclusive, del denominado año jurídico fiscal, el cual marcaría en que momento del año, comparativamente, los sujetos dejarían de destinar sus ingresos a satisfacer las distintas especies tributarias exigidas por el Estado, pudiendo destinar la porción no afectada a la satisfacción de sus propias necesidades.

En ese contexto, toda reforma impositiva tendiente a disminuir la carga efectiva del Impuesto a las Ganancias en cabeza de las personas humanas, importaría en principio, la disminución de la carga fiscal o de la presión tributaria, a la cual se encuentro expuesto ese individuo.

Bajo tal premisa, podríamos afirmar que toda reforma que permita al contribuyente ampliar su margen para gozar de sus propios ingresos, disponiendo de los mismos en base a su propia discrecionalidad, importaría un avance de la persona frente a las potestades impositivas del Estado.

Un sujeto que apueste a su propio criterio a efectos de satisfacer sus necesidades, por encima de cualquier tipo de suministro que pudiera ofrecer el Estado, diría en consecuencia, que resulta un beneficio para el contribuyente este incremento en el margen de su ingreso. La contrapartida, sería que esa disponibilidad en cabeza del contribuyente, importe una disminución de las arcas estatales, lo cual se traduce a su vez, en una reducción en las vías que posee el Estado para financiar diferentes bienes y servicios de suministro público.

Ahora bien, esta cuestión nos remite necesariamente a nuestra premisa basal, determinar si efectivamente esta disminución de la carga impositiva sobre la persona humana, pero el incremento a su respecto, en la persona jurídica, resulta realmente un beneficio para el contribuyente.

La respuesta no resulta clara, pues la empresa que ahora deba afrontar este incremento en el peso de los impuestos, encontrará seguramente las vías para trasladar el mismo, a los precios que abona el contribuyente al consumir los bienes y servicios que ofrece.

Es decir, para medir las consecuencias de los cambios que se vienen promoviendo en materia de Impuesto a las Ganancias, parecería ser que no alcanza solo con ver el pago directo del impuesto por parte del contribuyente, sino aquel que se produce como efecto colateral, es decir, el pago por el incremento del tributo en cabeza de las empresas.

Todas estas reformas, especialmente las que afectan a las empresas tienen un efecto negativo en la inversión, desarrollo y trabajo, pero no porque las empresas toman sus decisiones en base a los impuestos que pagan, sino porque todos estos cambios generan imprevisibilidad y en esas condiciones el empresario no invierte.

Se equivoca el Gobierno cuando sostiene que la baja de impuestos a las empresas durante la gestión de Mauricio Macri ha demostrado que no aumentó la inversión. Efectivamente la inversión no subió, pero por la imprevisibilidad política generada y no por la disminución de los impuestos.

Fuente: TN

Mayor demanda de las empresas en soluciones integrales de seguridad informática y otras tecnologías

Diego Martin Ois, miembro del G191, nos comparte una nota de Infobae sobre compañías digitales y su crecimiento en tiempos de pandemia.

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Con el boom del teletrabajo creció el delito informático. El aumento del teletrabajo durante el aislamiento ha conducido al incremento del ciberdelito entre muchos otros desafíos digitales. En ese sentido, la proliferación de aplicaciones basadas en la nube ha facilitado la explotación de las vulnerabilidades en las redes. Es por ello por lo que la transición al trabajo remoto debió hacerse de manera ágil e inteligente, sin pasar por alto la seguridad informática.

Durante la cuarentena, muchas empresas vivieron el reto inmediato de obtener una conectividad no sólo rápida y en cualquier lugar, sino también efectiva y por sobre todas las cosas, segura. El trabajo remoto puso sobre la mesa un nuevo esquema laboral que las compañías debieron implementar velozmente. En ese sentido, gracias a las soluciones de ciberseguridad, de Fortinet que T-Line ofreció a la empresa CALSA, referente para todo el mercado de la panificación, logró un éxito categórico en materia de seguridad informática para afrontar las vicisitudes de la pandemia, tanto como resolver proyectos a largo plazo.

Para T-Line, canal especializado de Fortinet, la transformación digital no significa cambios dramáticos en tecnología, o al menos no tan dramáticos como nos imaginamos. La transformación digital es, desde su punto de vista, consumir la tecnología que hoy conocemos de una manera distinta.

El corporativo se enfrenta a una nueva era, con diferentes retos: obsolescencia de la evolución del hardware, mantener los costos de inversión, mantener competitividad en un nuevo entorno, acceder a la tecnología en todo momento y de forma segura. Para T-Line, que el sector corporativo vire a modelos de pago por uso en servicios en la nube será a partir de ahora la única manera de sobrevivir.

De acuerdo a la encuesta global de Digital Trust Insights, de PwC se disparó la demanda de profesionales de ciberseguridad, por lo que se estima que, a nivel global, para 2022 habrá hasta 1,8 millones de puestos sin cubrir debido a la escasez de profesionales especializados en la materia.

Federico Sansone, Gerente Técnico de T-Line sobre el trabajo específico con Calsa, expresó: “Trabajamos desde hace muchos años en el área tecnológica en general de Calsa, y durante la cuarentena nos plantearon la necesidad de realizar un cambio tecnológico en el área de redes y seguridad. Requerían rápidamente, una solución de seguridad para wifi y redes. Nosotros ya estábamos trabajando fuertemente con Fortinet, ofreciendo soluciones de redes seguras y protección de dispositivos. Así es que le propusimos a la empresa considerar un proyecto de Networking, que incluyera todos los sectores de la red de forma segura con la plataforma de Fortinet. Al cliente le pareció interesante, y de esa manera solucionó su necesidad urgente; pero además, avanzaron en proyectos similares que tenían a futuro, apoyándose en un adelanto tecnológico y la facilidad de la implementación de una solución completa a su problemática de redes y seguridad, con ahorro de costos”.

Las soluciones que T-Line provee a los clientes son integrales y se adaptan a las herramientas ya existentes, ganando en seguridad en el área de tecnología gracias al beneficio que en ese caso otorga la plataforma integral de seguridad de Fortinet.

En relación al impacto en el momento actual, atravesado el mercado laboral por la pandemia del virus covid-19, Sansone expresó: “Tuvimos dos momentos, en un primer lugar surgió una ola de necesidades tecnológicas, donde debimos resolver los problemas de conectividad de los usuarios para poder realizar home-office de una forma rápida y segura. En segundo lugar, a mitad del año pasado, muchas empresas entendieron que esta modalidad funciona e incluso puede ser útil para cambiar la forma de trabajo. Es ahí cuando comenzaron a aparecer proyectos de reorganización de las compañías, y cómo la tecnología debía acompañar esto”.

En esa línea, consideró: “Hoy, nuestro foco está principalmente puesto en que las empresas puedan trabajar de forma segura y productiva, desde un entorno descentralizado”.

El IT- Manager de T-Line reflexionó sobre el modo en que ya venía mutando la modalidad del trabajo: “Veníamos desde hace unos años atrás con la idea del entorno del trabajo móvil o remoto, gente que viaja, trabaja desde un café o en vacaciones. Ahora se transformó en una característica de la época y trabajamos en pos de llevar soluciones integrales a este formato”.

La experiencia de T-Line con Fortinet en Calsa “fue un éxito”, remarcó Sansone. Trabajaron en equipo con profesionales en el exterior, tanto para recursos técnicos, acercamiento al cliente, armado de demos, etcétera. El liderazgo de mercado de Fortinet, su visión integral en seguridad “acompañó mucho la necesidades surgidas por la pandemia, habilitando el acceso a los usuarios en los productos que ya tienen instalados. Son muchas soluciones y funcionalidades que fueron muy útiles y eficaces para que los clientes pudiesen implementar rápidamente esquemas de trabajo remoto”. T-Line supo captar la necesidad del cliente, ofreciendo una solución rápida y precisa con los productos más innovadores del mercado.

Un dato relevante es que T-Line mantiene un servicio de pre y post venta, que consiste en acompañar al cliente desde su inicio en el proyecto a la instalación del sistema y durante todo su uso, para que pueda ver el beneficio del mismo.

Entre sus múltiples beneficios, Fortinet brinda una amplitud de portafolio, variedad de soluciones en seguridad informática y T-Line como grupo regional en el mismo sector. Por otro lado, la “nube”: todas las soluciones de seguridad están yendo a un esquema de consumo en formatos de suscripciones, orientados a la carga de trabajo en la nube, integrando clientes de manera segura.

Hernando Castiglioni, gerente sénior de Ingeniería de Fortinet para Sudamérica Este, explicó: “Fortinet es una compañía dedicada a redes basadas en la seguridad. Con más de 20 años en el mercado, ha crecido de forma constante en los últimos años, posicionándose como N°1 con la mayor cantidad de equipamientos de seguridad instalados en Latinoamérica. Nació en el 2000 ofreciendo firewall de nueva generación, y hoy ofrece una plataforma integral de soluciones de networking y seguridad”.

“Hoy pierde sentido tener componentes de red y ciberseguridad que trabajen en universos diferentes o no dialoguen entre sí. Lo que nosotros ofrecemos es una tecnología que permite que todos los componentes de una red velen por la seguridad de la red; indistintamente si la solución es un switch, firewall o punto de acceso inalámbrico y si es equipamiento virtual, físico o servicio de nube. Existen hoy soluciones como SASE (Secure Access Service Edge), que permite tener el acceso remoto centralizado en la nube y se integran de forma nativa y transparente con las redes locales y sus aplicaciones. Con esto quiero decir que ya no importa dónde y cómo se conecte un usuario, siempre estará protegido”, delineó Castiglioni.

Por último, Diego Ois, Gerente General de T-Line Argentina, sostuvo: “En el 2020 tuvimos la oportunidad de trabajar junto a Fortinet en un proyecto regional con distintos países de Latinoamérica, donde encontramos una integración del proveedor para agilizar el trabajo del cliente en toda la materia informática, puntualizando en seguridad”.

Con esta premisa trabaja la compañía T-Line, para la transformación digital corporativa. Se trata del primer broker de soluciones digitales de la región. T-Line fue creado en 2002 como distribuidor e integrador especializado en tecnología de almacenamiento de datos con un enfoque principal en América Latina. Cuenta con oficinas y operaciones en Argentina, Brasil, Chile y México. Es uno de los principales socios de negocios de Fortinet, DELL Technologies, VMware y Veeam en el país. Su objetivo es ser el experto tecnológico en migración, suministros y consultoría de soluciones digitales.

Fuente: Infobae

Segunda ola: el impacto de las restricciones en el sector gastronómico

Gustavo Lazzari, Economista y miembro Vistage del G166 participó en LN+ y habló sobre el impacto de la segunda ola en el sector gastronómico.

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Vivimos en un mundo incierto e inestable que nos llena de preguntas, preocupaciones y miedos. Vivimos, también, en un país marcado por las rivalidades y los pensamientos binarios, por hinchadas que transforman cada discusión en una pelea y anteponen siempre las certezas a los argumentos. A este escenario de por sí desafiante se sumó, hace poco más de un año, una pandemia desatada a nivel global. Atravesamos desde entonces una situación extremadamente compleja, que nos empuja todos los días a poner el cuerpo, el alma y el corazón. Esa realidad se volvió aún más imperante en las últimas semanas, con la llegada de la segunda ola y el aumento sostenido de casos de coronavirus. Sin dudas, uno de los aspectos más delicados se cifra en las decisiones que se tomen sobre el sistema educativo. De cara a un futuro imprevisible, tenemos sin embargo la oportunidad de aprender de lo que sucedió y la responsabilidad de actuar en consecuencia. En este sentido, me gustaría compartir 5 lecciones que me llevo de este año transcurrido.

La primera lección es que la educación debe ser prioridad. Esto significa que debe ubicarse en un lugar absolutamente privilegiado de la agenda de políticas públicas, pero también que debe situarse por encima de la coyuntura partidaria. Necesitamos poder construir decisiones desde la evidencia y el diálogo y dejar de anteponer intereses particulares que no hacen más que limitar nuestra capacidad para lograr planes claros, progresivos, y consensuados colectivamente.

La segunda lección es que la educación es un derecho y por tanto es imprescindible que todos accedan. Después de un año en el que vimos aumentar peligrosamente el número de estudiantes que quedaron fuera de la escuela, diseñemos estrategias para que las propuestas incluyan a todos y cada uno, especialmente a quienes están en situación de vulnerabilidad. No podemos permitir que el sistema educativo siga excluyendo estudiantes y que la brecha educativa se siga expandiendo.

Esto nos lleva a la tercera lección: siempre que las condiciones sanitarias y epidemiológicas lo permitan, tenemos que asegurar la presencialidad. Debemos confiar en los protocolos construidos para la vuelta a las aulas y sostener las medidas tomadas hasta el momento, que demuestran que las escuelas no son foco de contagio. Para que todo esto sea posible, sin embargo, es condición indispensable asignar los recursos que sean necesarios de manera urgente y sostenida.

Cuarta lección: los estudiantes deben estar siempre en el centro de todas las acciones. Solo hay lugar para una tribuna, y es aquella desde la cual se puedan escuchar sus voces alto y claro. Estoy segura de que las decisiones no serían las mismas si hiciéramos el ejercicio de ponernos en su lugar y construyéramos a partir de esa experiencia.

Son tiempos inciertos y lo seguirán siendo. Esto nos interpela por completo, nos desafía, nos pide flexibilidad para adaptarnos al presente, templanza para mantener la calma y amor para sostener el propósito. Todos podemos hacer algo desde nuestro lugar. Yo, por ejemplo, me comprometo a redoblar mis esfuerzos y compromiso para acompañar a las comunidades educativas, poniendo el foco en la preparación, la adaptación, el sostenimiento de los vínculos, y el aprendizaje.

Como propone Enrique Pichon-Rivière: “En tiempos de incertidumbre y desesperanza, es imprescindible gestar proyectos colectivos desde donde planificar la esperanza junto a otros”. Nadie se salva solo, hoy menos que nunca. Última lección: no miremos para otro lado, no ignoremos lo que ya sabemos.

Directora Ejecutiva de Enseñá Por Argentina

Fuente: La Nación +

Vistage presenta a su nueva CEO, Guadalupe San Martín

En esta nueva nota de Norte en Línea, Vistage presenta a su nueva CEO, Guadalupe San Martín. 

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Vistage Argentina anunció que desde el 1° de abril Guadalupe San Martín, quien se desempeñaba como Gerente de Talento y Negocio, asumió la Gerencia General de Vistage Argentina. En tanto, Alejo Cantón, quien deja el cargo de CEO, seguirá como Presidente de la firma pero además asumirá un rol regional para Vistage Latinoamérica. La nueva CEO es Licenciada en Administración de Recursos Humanos de la Universidad del Salvador y Coach Ontológico, con más de 20 años de experiencia en puestos de liderazgo en empresas multinacionales.

Ingresó a Vistage en 2016 y obtuvo excelentes resultados en todas las áreas bajo su liderazgo: primero en Recursos Humanos, Capacitación y Desarrollo de Chairs; y luego en el área Comercial. Asimismo, siguió desarrollando sus conocimientos y aptitudes de liderazgo, convirtiéndose en una referente para Vistage en otras regiones.

Acerca de Vistage
Vistage es la organización líder mundial de CEOs, altos ejecutivos y dueños de empresas que nació en EE.UU. en 1957. Con oficinas en 20 países, es una comunidad global de más de 23.000 Miembros. En Argentina, Vistage funciona desde el año 2000 y cuenta actualmente con más de 1.700 miembros entre altos ejecutivos, CEOs y dueños de empresas, con grupos en Capital y GBA, Córdoba, Rosario, Mendoza, San Juan, Jujuy y Salta. Más información en www.vistage.com.ar.

Fuente: Norte en Línea