Conversaciones difíciles en nuestra vida personal y empresa

Una conversación difícil se caracteriza por ser una situación en la que tenemos que encarar un diálogo con otra persona, con la cual podemos experimentar tensión, miedo, bronca o culpa. La conversación difícil es una situación que nos moviliza emocionalmente ya que la percibimos compleja, conflictiva o ríspida.  A lo largo de nuestra vida, todos estamos expuestos a un sinnúmero de situaciones complejas que debemos abordar, tales como:

  Conflictos, discusiones  y disputas de poder entre socios familiares dentro de la empresa (hermanos, hijos, primos, etc).

  Diálogo y tirantez  entre padres  e hijos por traspaso de liderazgo. 

  Conversaciones con nuestra pareja por temas de dinero, hijos y afecto. 

  Herencia familiar.

  Límites adecuados a nuestros hijos. 

  Peleas con familiares y ex parejas.

  Despidos e indemnizaciones. 

  Marcación de límites y orden con nuestros empleados (algunos con perfiles complejos y conflictivos).

Estos son algunos ejemplos de conversaciones difíciles que pueden tocarnos en nuestra vida personal y profesional. Y que pueden desencadenar en nosotros, un cúmulo de emociones y sentimientos encontrados que nos lleven a disgustos, infelicidad e inclusive enfermedades a causa del estrés.  A algunos nos moviliza marcar límites a un empleado. A otros les genera culpa poner límites a sus hijos. Están aquellas personas que se sienten como pez en el agua cuando lidian con conflictos laborales pero se asustan ante la idea de hablar de dinero o sentimientos íntimos con su pareja.  ¿Te ha tocado afrontar alguna “conversación difícil” en estos meses o años?  O  quizás, ¿debés encararlas en un futuro cercano? ¿Qué emociones te genera?  ¿Con qué recursos contás para abordarlas eficazmente?

Las conversaciones difíciles constituyen amenazas y oportunidades formidables para templarnos y volvernos personas más potentes, equilibradas y sabias. Muchas personas temen la perspectiva de tener que enfrentarse con alguna conversación difícil, por lo que suelen postergarlas, evadirlas o evitarlas, ya que no desean tener que pasar por un momento incómodo. En algunos casos, es entendible ya que el tener que hablar con un familiar cercano, pareja, empleado o socio con quien hemos tenido roces frecuentes, puede desencadenar situaciones indeseadas. Uno de los peligros de percibir las conversaciones difíciles como amenazas, es que puede llevarnos a procrastinar de manera continua una conversación que debemos afrontar con alguien. Cuando esta conducta evitativa se mantiene en el tiempo, puede causarnos perjuicios psicológicos, económicos y societarios. Imaginate si postergas durante meses una conversación que traiga mayor claridad con un socio, un familiar o tu pareja acerca de un tema que es importante para la convivencia y funcionamiento de ambos, ¿Cómo afectaría tu bienestar y tranquilidad? Muchos dueños de empresas, suelen evitar las conversaciones difíciles y esto les trae estrés, infelicidad y perjuicios económicos. 

Llegado a este punto, cabe preguntarnos, ¿Cómo podemos comenzar a percibir una conversación difícil como una oportunidad de transformación? Uno de los caminos más potentes consiste en conectarnos con los recursos internos y externos, que pueden ayudarnos a prepararnos para afrontar dichas conversaciones complejas, en oportunidades para templarnos y convertirnos en líderes más valientes. Recuerdo el caso de un empresario con quien trabajé, que era propietario junto a sus primos hermanos, de un holding familiar de la construcción muy importante en el país. Llegó un momento en que la convivencia entre los primos que eran socios propietarios, se tornó conflictiva e insostenible, por lo que iniciaron conversaciones para separarse en buenos términos. Pero dichas conversaciones eran difíciles porque afloraba con facilidad, las emociones de bronca y desconfianza, que se habían acumulado durante muchos años.  Estos dos primos, que eran los líderes del holding, apelaron a un recurso fabuloso, que consistió en que sus respectivos hijos de 30 años, conversasen cara a cara, y llegasen a una negociación adecuada, siempre bajo la consulta permanente con sus padres. Como ambos hijos, tenían una relación más relajada y podían dialogar sin llegar a las discusiones, el proceso pudo avanzar y madurar adecuadamente. Dicho proceso de negociación duró cerca de un año y tuvo un desenlace fructífero para ambas partes, y lo mejor, pudieron separarse en buenos términos sin llegar a instancias judiciales. Cabe destacar que estos dos empresarios que eran primos, tuvieron el recurso interno de la sabiduría, al darse cuenta que solos no podían llegar a un acuerdo adulto, y a la vez apelaron al recurso externo, que eran sus respectivos hijos que si podían dialogar en buenos términos y llevar las negociaciones eficazmente. 

Toda conversación difícil requiere un proceso de preparación y desarrollo de habilidades comunicacionales, que nos permita escuchar, expresarnos y llegar a acuerdos o desacuerdos, pero de manera adulta. Cuando falta preparación psicológica en nuestra manera de comunicarnos apropiadamente, podemos encontrarnos que nos enredamos fácilmente en discusiones, luchas de poder o reacciones emocionales que nos juegan en contra. Muchas empresas familiares e inclusive holdings gigantescos familiares, se han desangrado por la falta de preparación de sus socios, en sentarse a dialogar adultamente. Cuando emergen las emociones sin control, se genera un clima tóxico que puede arruinar el clima, la salud y finanzas de la empresa. Sin contar que los vínculos entre socios, líderes y empleados, pueden tornarse insostenibles. 

En mi experiencia profesional como consultor, considero fundamental realizar un diagnóstico certero y adecuado de cuán preparado se encuentra una persona, líder o empresa para afrontar adecuadamente las conversaciones difíciles que se le presentan a diario. Una vez que podemos clarificar el estado actual de nuestras habilidades comunicacionales, podemos ver que precisamos trabajar para estar realmente preparados para encarar una conversación difícil. La realidad es que un líder que se prepara adecuadamente y encara conversaciones difíciles en su vida personal y profesional, se vuelve una persona más equilibrada, sabia y potente. 

¿Cómo encaras tus conversaciones difíciles en tu vida privada y laboral? ¿Cuál es la preparación que realizas en tu persona y empresa, para que dichas conversaciones puedan darse en un clima de respeto y confianza? Todos tenemos la capacidad de entrenarnos para encarar sabiamente las conversaciones difíciles que se nos presentan. 

Pablo Nachtigall- Psicólogo y Consultor de Empresas.

www.pablonachtigall.com