Solidaridad en tiempos de aislamiento

Alejandro Besuschio, Director Ejecutivo de Fundación Vivienda Digna y miembro del grupo 51, en un artículo publicado en Perfil.com destaca la importancia y el impacto de destinar parte de nuestro tiempo al prójimo. Y agrega que Vistage Argentina sin duda promueve estos valores y sus miembros lo ponen en acción en cada reunión de grupo.
¡Gracias Alejandro!. 

 

Hace días me encontré en redes con la campaña de una organización social que acompaña a barrios populares, ellos proponen contagiar solidaridad. Qué concepto tan potente, qué manera de resignificar la realidad. También soy miembro del tercer sector y te puedo asegurar que, por momentos,  la dinámica del trabajo se complica. Nuestros indicadores no son de ventas, sino que marcan las familias que aún no cuentan con un hogar.

Sin lugar a dudas, este contexto profundizó la crisis y es ahí donde la creatividad surge. Creatividad que hace que conceptos negativos adquieran otro sentido. #QuedateEnCasa probablemente esté en el top 3 de las frases más usadas en redes en el último tiempo.

Más allá de un trending topic o un slogan del momento, “quedarse en casa” es muy difícil para miles de familias argentinas. Sin embargo, también es una oportunidad para quienes están atravesando la pandemia en un entorno de privilegios. Físicamente, esta cuarentena nos ata a lugares determinados, pero a través de internet nuestro alcance no tiene límites y podemos salir de casa estando dentro.

Argentina, un país con solidaridad infinita

Soy parte de una organización que trabaja ininterrumpidamente desde hace 41 años y hemos atravesado muchas situaciones difíciles, que por momentos se tornaron una carga complicada de llevar. Aunque una crisis sanitaria mundial, debo admitir, nunca estuvo presente en nuestros planes, ni en nuestra frondosa imaginación.

Por eso, cuando esto comenzó, nos propusimos un objetivo muy claro: que la curva no se aplane. Por supuesto, estoy hablando del índice de participación a través del voluntariado, uno de nuestros pilares fundamentales como organización. Para lograrlo, activamos un rápido protocolo de acción. En un año “normal”, recibimos a cientos de personas que desean sumarse para colaborar. “Quiero hacer algo por el otro”, “siento que desde mi lugar le puedo cambiar la vida a alguien”,  “me conmueve lo que hacen, cuenten conmigo”,  son algunos de los testimonios que más escuchamos -y agradecemos-.

Hay quienes optan por participar de una jornada de construcción; otros acompañan a las familias de la fundación con su conocimiento técnico; y hay quienes ponen a disposición su profesión para la difusión, entre otras tareas.

Lo que el viento se llevará: pandemia y fin del individuo neoliberal

En tiempos de COVID-19 casi nada cambió, excepto las jornadas comunitarias -voluntarios que construyen junto a las familias sus casas- todo continúa con normalidad. Por ejemplo, el equipo de arquitectos realiza videollamadas con las familias para guiarlos en el proceso de mejora de sus casas. Quienes colaboran en las áreas de soporte de la organización se incorporan a nuestras reuniones de trabajo y tienden puentes para que sigamos abriendo puertas. Otros, optan por brindar sus saberes para capacitar a las personas a través de talleres online que damos en redes sociales. La lista sigue y sigue, pero el denominador común es el mismo: querer cuidar a otro, acompañarlo a pesar de la distancia. Así se da lo que nosotros nombramos la fase del “llamado”, esa interpelación de la que uno no puede escapar y que hace que aún en esta circunstancia de crisis sean cientos las personas que deciden dar parte de su tiempo. Ser voluntario es una de las formas más eficientes de promoción y desarrollo, tanto para quien recibe la ayuda como para quien lo da. Se da una química especial entre quien tiene el compromiso y deseo de ayudar y quien recibe la ayuda, donde la gratitud dice presente en todas las partes. Saber pedir ayuda y dejar que te ayuden es un ejercicio que muchas veces nos cuesta, pero cuando esto sucede desinteresadamente se construyen lazos muy fuertes.

El tiempo, ¿un tirano?

Por eso, nosotros no creemos en las distancias. Aprendimos a aceptar la realidad, que hay cosas que tal vez no podamos cambiar pero hay tantas otras que sí pueden transformarse. Por favor, estimado lector, no pienses que estoy romantizando este contexto. Nada hay de mágico en una dura realidad que golpea a millones de familias. Pero sí quiero destacar que, a pesar de estas circunstancias, hay quienes deciden no lavarse las manos ante la situación. Que se preocupan y ocupan.  Nos encontramos lejos, aunque hay días en los que siento que estamos más cerca que nunca de quienes más nos necesitan. Gracias al voluntariado esto es posible. No sabemos cómo continuará todo, pero sí que no estamos solo. Tal vez, mi  única certeza es el deseo que lo que verdaderamente aprendamos a limpiar sean los prejuicios que no nos permiten conectarnos cada día más.

Fuente: Perfil

 

 

 

 

Empresas B. La economía de triple impacto suma adeptos

Cada vez son más las compañías que se postulan para obtener la certificación como “Empresa B”.   

En esta nota del Diario La Nación conocemos las características y objetivos que deben tener las empresas para obtenerla.

 

¿Con qué vara mediremos el éxito de la economía en el mundo postpandémico? Los conceptos de sustentabilidad, integración y economía circular vienen ganando cada vez más relevancia. Además, la resiliencia se ha convertido hoy en un valor protagónico para cualquier empresario o emprendedor, puesto a prueba en su capacidad de adaptación a la adversidad.

En el escenario actual, cada vez son más las compañías que se postulan para obtener la certificación como “Empresa B”. Además de ser rentables, estas empresas operan en pos de una economía de triple impacto: económico, social y ambiental. ¿De qué manera? No sólo se animan a medir su incidencia en la comunidad y el medioambiente sino que se comprometen de forma concreta (a nivel institucional y legal) a tomar decisiones que consideren las consecuencias de sus acciones.

En ascenso

La certificación como Empresa B es otorgada por la ONG de origen estadounidense B Lab. E n la Argentina, se la puede tramitar desde 2012 y ya la obtuvieron en total 117 empresas. Lo curioso es que, desde que se inició la cuarentena obligatoria, lograron esta certificación el doble de empresas que las proyectadas para este período. Fueron en total nueve: Grupo Mitre, Broker Andino, Nahual It, Sunshine Lab, Tech Future, TICA, Zafran, Movimiento Darte y Euca Tigre.

Para ser B es necesario dar tres pasos fundamentales. El primero es definir un propósito que genere un impacto positivo para la sociedad y el ambiente, más allá de la generación de ganancias.

El segundo implica un compromiso legal, que se expresará en el estatuto de la empresa incorporando las cláusulas que manifiesten el impacto positivo que se quiere generar, un propósito por el cual deberán velar los accionistas e inversores.

Como tercer paso, la empresa debe completar la “Evaluación de Impacto B”, auto diagnóstico que se realiza a través de una herramienta de gestión online, gratuita y confidencial, y que permite conocer el impacto socioambiental de la empresa.

Organizado como un cuestionario, este test evalúa tanto el impacto de las operaciones diarias de la compañía como su modelo de negocio (mide no sólo lo que hacemos sino cómo lo hacemos), considerando las acciones de la empresa en cinco áreas: Gobernanza, Trabajadores, Clientes, Comunidad y Medioambiente. Si el resultado arroja un puntaje mayor a 80 puntos, la empresa podrá avanzar a la instancia de auditoría virtual de la mano de B Lab.

En esta instancia, se comprometerá a abonar un fee anual (cuyo valor se determina en función de la facturación de la empresa en su último año fiscal). En total, todo el proceso de verificación virtual puede demorar entre 8 meses y un año. Una vez obtenida, la certificación B deberá ser validada cada tres años.

Empresas con propósito

Las empresas B pertenecen a un movimiento global de compañías dispuestas a generar un cambio utilizando la fuerza de mercado para dar soluciones a problemas sociales y ambientales. Así, adhieren al concepto de interdependencia, que busca romper la lógica dependencia-independencia para convertirse en “un llamado concreto a tomar conciencia de que estamos todos conectados, porque lo que hacemos repercute en el otro”. Esta interconexión les permite, por ejemplo, ofrecer sus productos y servicios a otras empresas B del mundo a través de la plataforma B HIVE, o bien beneficiarse por las alianzas establecidas con Mercado Libre y Vistage, entre otras, para recibir capacitación y descuentos.

“La certificación como Empresa B le da un valor agregado a nivel comercial y trae consigo un mejor posicionamiento de la marca”, indica Francisco Murray, director ejecutivo de Sistema B Argentina. “Además, atrae talentos, puesto que hoy más que nunca las nuevas generaciones quieren trabajar en un lugar en donde haya un propósito que los identifique”.

Hay distintas razones que motivan a una empresa a querer ser B: “La más importante es que el proceso ayuda a identificar aprendizajes y oportunidades, a la vez que exige una mejora continua. Y esas mejoras generalmente vienen asociadas a que la empresa sea más resiliente”, completa Murray.

Agentes de cambio

Sol Abadi fundó la agencia creativa y productora integral de triple impacto Sunshine Lab hace cuatro años siguiendo los valores de las empresas B. “Por más pequeñas que creamos que son nuestras acciones, pueden ser el principio de algo e inspirar a otros”, dice. “Siendo empresa B, podemos ser agentes de cambio, comunicar para inspirar y generar consciencia”.

Abadi explica que, a través del proceso de certificación que acaban de completar, entendieron dónde estaban parados como empresa y en qué podían mejorar; descubrieron que la mejora continua es uno de sus pilares y que “el camino de la sustentabilidad está siempre en construcción”.

Gracias a la interdependencia que fomenta el movimiento B, Sunshine Lab trabaja hoy con otras empresas certificadas como Natura, Danone y Animaná.

Aguas Danone Argentina obtuvo la certificación B en 2017. Su directora de marketing, Carolina del Hoyo, explica que la compañía cree firmemente que las empresas deben tomar un rol activo y comprometido con la sociedad. “Es cada vez más frecuente que las personas elijan empresas en las que desean invertir su tiempo y energía, orientándose hacia aquellas con las que compartan valores”, añade. “Por eso, son cada vez más buscadas las compañías que dan la oportunidad a sus empleados de encontrar un propósito determinado, alineando sus metas personales y profesionales”.

La ejecutiva de Danone señala además que son los consumidores también los que eligen cada vez más a las “marcas con propósito”, aquellas que, “además de brindar un producto o servicio determinado, colaboran con algunos de los desafíos sociales o ambientales que hoy urge resolver, que se comprometen a hacer algo por el mundo y para el mundo”. En esa línea se ubica Villavicencio, “una marca que trabaja profundamente en el cuidado del medioambiente y en la regeneración de ecosistemas”.

Del Hoyo recuerda cómo el proceso de evaluación y certificación B para Aguas Danone representó un gran aprendizaje para la compañía y sirvió para redefinir procedimientos internos. Con alegría, remarca que hoy son ya varias las subsidiarias de Danone que han pasado por este proceso y que “más de un tercio de las ventas globales de la compañía provienen de Empresas B certificadas”.

Adaptación local

El caso de la marca de indumentaria textil Animaná es particular porque se enmarca dentro de la segunda industria más contaminante del mundo: la de la moda. Desafiando esa realidad, la compañía fundada en 2009 por la economista Adriana Marina surgió con la vocación de colaborar con un ecosistema sustentable: produce prendas, accesorios y textiles para el hogar realizados con fibras naturales a través de redes de artesanos, cooperativas, familias de tejedores y pequeñas empresas ubicadas en toda la Patagonia y los Andes (incluyendo Argentina, Perú y Bolivia).

Para lograrlo, adapta sus diseños a las posibilidades locales de producción, a sus técnicas, sus tiempos y sus formas de hacer. “Las certificaciones son una forma de apoyar la construcción de este ecosistema de empresas que cuidan el impacto social, ambiental y económico que generan con su actividad, uniendo esfuerzos para construir puentes con los mercados y promover la educación de los consumidores”, sintetiza Marina.

Fuente: La Nación

 

Para imitar: la pandemia facilitó las aperturas de cuentas en EEUU

Mariano Sardáns, CEO de FDI y miembro Vistage del grupo 28, brindó una nota para Infobae donde cuenta cómo la llegada del Covid-19 facilitó la apertura de cuentas de manera remota. 

 

Hasta hace un par de meses abrir una cuenta bancaria en los EEUU, de forma remota, era todo un desafío. La figurita difícil eran las cuentas para manejar saldos transitorios, también llamadas cuentas transaccionales, o sea las que usan con fines comerciales las empresas, los emprendedores, los profesionales y/o los importadores/exportadores. En otras palabras, el tipo de entidad financiera y cuenta que les permite a éstos recibir pagos de sus clientes y cancelar deudas a sus proveedores, dentro o fuera de EEUU.

Vale destacar que todo este tipo de movimientos no son bienvenidos en cuentas en brokers, las cuales son relativamente fáciles de abrir, pero también rápidamente se cierran cuando detectan este tipo de movimientos.

Hasta antes de la cuarentena que originó el COVID-19, eran contados los bancos en los EEUU que permitían abrir este tipo de cuenta en forma remota. El “gran cuco” de los bancos es no cumplir a rajatabla con el famoso KYC (Know-Your-Client) y que se le filtre un cliente envuelto en actividades ilícitas o, por el contrario, que la documentación que se le presente no corresponda a quien realmente va a manejar la cuenta.

Pero a partir del uso generalizado de las plataformas de video-llamadas, el proceso de apertura presencial se reemplazó con entrevistas online. De hecho, los mismos empleados que antes abrían las cuentas con los nuevos clientes del otro lado del escritorio, ahora lo hacen desde sus propias casas y con el cliente del otro lado de la pantalla.

Tener una cuenta en los EEUU no es menor para el latinoamericano; y mucho más para el argentino. Se trata de la plaza más conveniente desde el punto de vista de servicios bancarios, además de la más barata en lo que tiene que ver con costos de mantenimientos y comisiones por transferencias, ideal para hacer negocios con el mundo, más allá de ser la plaza más segura.

Esto demuestra que se puede ser flexible y adaptarse a los nuevos tiempos aún en empresas como las del sector financiero que siempre han sido muy rigurosas y poco flexibles. Algo para imitar en nuestras propias instituciones. El que sobrevive a las crisis no es el más grande, sino el más flexible. Esto ya lo decía Charles Darwin hace mucho tiempo y sin coronavirus.

Fuente: Infobae

 

 

 

 

Las empresas que pudieron enfocarse en la venta online pudieron mantener su actividad

Mariela Mociulsky, CEO de Trendsity y miembro del grupo 39, nos comparte una nota que brindó para infobae.com.

 

La cuarentena y las medidas de aislamiento social obligatorio aceleraron el proceso de digitalización de las pymes, que se sumaron a la venta a través de plataformas de comercio electrónico. Según un informe reciente de Mercado Libre, elaborado por la consultora Trendsity, desde que se inició la cuarentena se sumaron 4.100 nuevas pymes a la plataforma de comercio electrónico, de las cuales una de cada ocho son nuevos emprendimientos que surgieron después de la pandemia.

“Analizamos cómo las pymes están logrando mantener, sostener y salir adelante o, en algunos casos, también crecer durante la pandemia. La transformación digital se aceleró de manera forzosa. La mayoría de las pymes lo tomaron como herramienta clave y las que pudieron enfocarse en la venta online son las que mantuvieron su actividad”, explicó Mariela Mociulsky, CEO de Trendsity.

Las pymes que pudieron reaccionar con agilidad y aprovechar las herramientas y usarlas, leer bien el contexto, ofrecer productos y servicios a la medida de las nuevas necesidades y se apalancaron en los beneficios, pudieron mantener empleabilidad, incluso crecer y hasta emprender en algunos casos. Son variables que se tenían que dar juntas”, agregó la especialista.

A partir del 20 de marzo —cuando se estableció la cuarentena—, los pedidos de órdenes para las pymes de Mercado Libre crecieron un 65%. De ese porcentaje, un 21% fue generado por nuevas pymes. En tanto, la facturación creció un 74% y el 15% correspondió a las nuevas pymes que se sumaron a la plataforma. En tanto, desde entonces, más de 34.000 pymes comenzaron a operar con Mercado Pago.

El estudio se realizó la primera semana de junio entre 2.100 casos de pymes que operan a través de Mercado Libre o Mercado Pago en todo el país. De los encuestados, el 42% necesitó contratar nuevos recursos para la venta online: servicios extra de logística y entrega, asistencia tecnológica, empleados extra para asistir con la venta online y hacer seguimiento de consultas.

 El pasar mayor tiempo en el hogar, hizo crecer las ventas de categorías que no estaban hasta ahora entre las más demandadas de la plataforma. Por ejemplo, tecnología (118%), salud y equipamiento médico (95%); consumo masivo y alimentos (91%); hogar, muebles y jardín (64%); entretenimiento y fitness (47%). Desde el lado de los consumidores, según los datos de la empresa, se sumaron 690.000 nuevos usuarios desde que comenzó la cuarentena.

Los pagos con medios electrónicos también tuvieron un fuerte crecimiento. De acuerdo a los datos del relevamiento, los pagos con el uso de códigos QR en comercios de cercanía, almacenes y supermercados de barrio, creció un 300 por ciento. También destacaron que las nuevas pymes que se sumaron en los últimos meses lo hicieron en aquellas categorías no son las más tradicionales del comercio electrónico.

“En su mayoría, las nuevas pymes se sumaron a aquellas categorías que hasta ahora eran las más reticientes al comercio electrónico, como consumo masivo y de moda. Tanto para distribuidores, marcas, retailers y tiendas oficiales”, destacó Paula Arregui, vicepresidente senior de Operaciones de Mercado Pago.

Fuente: Infobae

 

 

 

 

Ghidini: “El desempleo ya existe, aunque está contenido por las prohibiciones”

El Economista dialogó con Matías Ghidini, gerente general de la consultora de recursos humanos GhidiniRodi y miembro del grupo 61, acerca del escenario actual y las perspectivas en materia laboral en el país.

 

La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) que difundió hace pocos días el Ministerio de Trabajo indica que en abril el empleo en el sector privado cayó 0,6% respecto a marzo y descendió 3,1% en relación a abril de 2019, lo que implicó la pérdida de más de 190.000 puestos de trabajo en el último año. Además, según confirmó el ministerio, fue la mayor caída mensual de los meses de abril desde la crisis de 2002.

El Economista dialogó con Matías Ghidini, gerente general de la consultora de recursos humanos GhidiniRodil, acerca del escenario actual y las perspectivas en materia laboral en el país, sobre el cual el especialista estima que este año el desempleo podría ubicarse en torno a 15% en términos reales.

¿Cómo se está viendo reflejada la crisis de la pandemia sobre el mercado laboral?

Luego del muy mal desempeño de 2019, en el arranque de este año la dinámica del empleo no había cambiado mucho. Después, con la crisis de la pandemia, hubo un golpe de knockout que hizo que las búsquedas y la demanda laboral, especialmente la profesional, cayeran entre 60% y 70% durante marzo y abril. En mayo se encontró un piso estabilizado en ese nivel. Pero estamos en el segundo subsuelo del sótano.

¿Cómo estima que continuará la dinámica?

Lo que se puede ver hacia adelante es que 2020 será un año aún peor que 2019 para el empleo. Independientemente de las cifras que después se oficialicen en función de las decisiones políticas que permitan a las empresas desvincular de una manera u otra a los empleados, el desempleo real va a ser mucho más alto. Es un millón más de personas. Puede estar alrededor de 15% en términos reales. Es una perspectiva muy oscura para el mercado laboral. Además, un dato no menor es que este año va a ser el tercero consecutivo de pérdida del salario real contra la inflación, que será de por lo menos de dos dígitos, lo cual es un golpe muy duro para los trabajadores.

Ante este escenario, ¿prevé que habrá una importante destrucción de empleos?

El desempleo ya existe, sólo que no está reflejado por las prohibiciones vigentes. Es sólo una cuestión de cuando todos queramos asumir esa realidad. La destrucción del empleo está artificialmente contenida por los decretos del Gobierno. Tarde o temprano se conocerá y el Gobierno deberá sincerar el verdadero desempleo, que llegará sino por la destrucción de las pequeñas y medianas empresas. Hay que recordar que el 70% del empleo en el país lo generan las pyme, que van a ser las más castigadas por toda esta situación.

¿Cómo cree que será la recuperación de las actividades más afectadas?

Sobre las actividades más afectadas, que son principalmente el entretenimiento, el turismo, la gastronomía, la construcción, el Real Estate y las automotrices, todas ellas, más allá del impacto puntual por la caída de la demanda, son actividades que de alguna forma van a seguir perjudicadas y sin duda van a tener que reinventarse porque el daño es estructural. Es decir, cuando la gente vuelva al teatro o al cine no será lo mismo por el distanciamiento social y las precauciones, al igual que con la gastronomía. Lo mismo con la construcción: los protocolos de seguridad para construir seguramente generen que la productividad y los costos tengan que cambiar. En el turismo, habrá que evaluar, por ejemplo, cuántas personas pueden viajar en un avión y con qué medidas de seguridad. Me parece que hay un efecto inmediato por la caída de la demanda general, pero en estos sectores también hay un efecto mediato sobre cómo les va a afectar la nueva forma de vivir. Entonces, por más que no exista la cuarentena obligatoria, la gente va querer mayores resguardos y seguramente a estos sectores les cueste arrancar. Y no sólo van a estar perjudicados en el mediano plazo, sino que sin dudas van a tener que reinventarse o cambiar sus modelos de negocios.

¿Cuáles son los sectores que se verán beneficiados o, por lo menos, no tan afectados?

Las únicas esperanzas pasan por algunas industrias que están activas, como son los casos del comercio electrónico, que obviamente está muy fuerte; algunas empresas de logística, sobre todo de logística liviana; empresas de tecnología; el campo, que sigue activo y con buenas perspectivas; empresas del área de la salud; algo también de consumos de bienes esenciales, relacionados con higiene y cuidado personal; y algunas cadenas de  comercialización, sobre todo de productos de consumo masivo, como los supermercados e hipermercados.

¿Qué tanto podrán atenuar estas actividades la caída sobre el nivel general?

Con la crisis general de la demanda, por más que estos sean sectores activos, la generación y demanda de empleo va a estar muy medida, va a ser muy prudente y cautelosa, y no va a llegar a compensar ni por asomo la caída del resto de los sectores. Entonces, más allá de estos sectores activos, las perspectivas generales son muy complicadas. Se generará un mercado laboral muy de nicho, o más bien de hiper nicho, es decir, con muy pocas oportunidades, muy específicas y segmentadas.

En cuanto a las modalidades, ¿prevé que el trabajo remoto se mantendrá pos-Covid?

El trabajo a distancia va a seguir. No estamos hablando de home office, sino de trabajar desde la casa, working for home, que no es lo mismo y no funciona como el verdadero home office, donde uno replica la oficina en la casa. Va a haber más gente teletrabajando. Pero va a depender mucho de la naturaleza del trabajo, de la competencia de la gente y de la cultura. El  trabajo no va a volver al mismo lugar de antes, pero tampoco se va a quedar en donde estamos hoy. Esto conlleva también a la reforma laboral pendiente, que de alguna forma debería legislar y dar un marco a este tipo de trabajos y a otros que se generan como los trabajadores por proyectos o freelance, que están por fuera del circuito.

Fuente: El Economista

 

 

 

 

Crece la preocupación entre los empresarios por la extensión de la cuarentena

En esta nueva nota de Forbes Argentina se refleja la preocupación empresaria debido a la extensión de la cuarentena por la pandemia del Covid-19.   

¿Cuál será el impacto del Coronavirus a nivel empresarial a casi tres meses del aislamiento social?.

 

Vistage realizó una nueva encuesta a sus miembros para evaluar el impacto del coronavirus a nivel empresarial a casi tres meses del aislamiento social. Se trata de una encuesta donde 189 líderes empresarios, entre números uno, CEOs, altos ejecutivos y dueños de empresas, respondieron al 19 de mayo un conjunto de 16 preguntas sobre la situación que atraviesa su negocio a casi tres meses de permanecer en cuarentena obligatoria debido a la llegada del Covid-19 a nuestro país.

“La situación está levemente mejor si se compara con el cierre casi total establecido a fines de marzo, aunque sigue siendo muy crítica”, expresó Alejo Canton, presidente de Vistage Argentina, y agregó: “Las empresas ya gastaron sus ahorros porque la Argentina es un país en el cual el sector empresarial se descapitalizó en las últimas décadas. La encuesta refleja gran preocupación con la continuidad del negocio y las operaciones de las empresas”.

Al ser consultados sobre el Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), el 77% de los empresarios reconocieron haber solicitado asistencia al programa, mientras que al consultarles por la suspensión de empleados en su empresa mediante asignación no remunerativa del Art. 223 bis de la ley de contrato de trabajo, 156 encuestados, es decir, el 83%, expresó no haber suspendido personal. Sólo 33 empresarios (17%) afirmaron haberlo hecho.

Por el contrario, los empresarios que permanecen operando sus actividades, 57% expresó que no tienen trabajadores suspendidos o licenciados. Un 20% confirmó tener hasta un 20% de trabajadores suspendidos o licenciados; un 6% de los empresarios encuestados afirmó contar con hasta un 40% de sus trabajadores sin actividad; un 5% expresó que hasta un 60% de sus trabajadores se encuentran suspendidos; y sólo un 2% comentó tener hasta un 60% bajo licencia.

Perspectiva para los próximos meses

Respecto sobre los beneficios que los empresarios esperan recibir por parte del Estado para el mes de junio, el 31% necesita una asignación complementaria del salario; el 28% expresó necesitar una reducción de las cargas patronales; un 22% de los encuestados solicitó un crédito para el pago de sueldos a tasa fija del 24%; un 11% expresó la prórroga de vencimiento de préstamos, y sólo un 7% solicitó asistencia, pero no espera recibir un beneficio.

Al ser consultados sobre la estimación de tiempo en que retomará la actividad en niveles normales, el 53% cree que será de octubre en adelante, mientras que el 17% piensa que será en septiembre; un 11%, en agosto; y un 7% en el mes de julio.

En cuanto al tiempo que se considera que la empresa podrá funcionar antes de quedarse sin caja, atendiendo las distintas necesidades que se marcaron en el resto de la encuesta, el 27% expresó que estima hasta dos meses; un 23% estima hasta cuatro meses; un 14% cree que podrá funcionar más de seis meses hasta quedarse sin caja, y un 12% tiene para un mes más, mientras que un 11% de los empresarios considera tener hasta seis meses más de posibilidades.

Fuente: Forbes Argentina

Contacto de Prensa:

Fernanda Citraro 154043-7525 / fcitraro@vistage.com.ar

¿Cuándo creen los CEO que sus empresas podrán volver a operar con normalidad?

El portal Iprofesional.Com publicó una nota sobre cuales son las expectativas de los empresarios argentinos en cuanto a volver a operar con normalidad.   

Los resultados de la última edición de la encuesta empresaria Vistage revelaron mucha preocupación entre los empresarios, estimando que recién en octubre se podrá volver a un entorno normal para los negocios.

 

El capítulo argentino de la organización que nuclea CEO de todo el mundo, Vistage, tomó una vez más el pulso de qué piensan los empresarios locales sobre el futuro de los negocios. Encontraron mucha preocupación, con la mayoría de ellos previendo que recién en octubre se podrá volver a un entorno normal para los negocios.

La encuesta se realizó entre 189 líderes empresarios el pasado 19 de mayo, a casi tres meses del inicio de las medidas de aislamiento social.

“La situación está levemente mejor si se compara con el cierre casi total establecido a fines de marzo, aunque sigue siendo muy crítica”, expresó Alejo Canton, presidente de Vistage Argentina.

“Las empresas ya gastaron sus ahorros porque la Argentina es un país en el cual el sector empresarial se descapitalizó en las últimas décadas. La encuesta refleja gran preocupación con la continuidad del negocio y las operaciones de las empresas”, añadió.

Al ser consultados sobre el Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción, el 77% de los empresarios reconocieron haber solicitado asistencia al programa.

También vale la pena destacar que el 83% declaró no haber suspendido personal mediante asignación no remunerativa del Art. 223 bis de la ley de contrato de trabajo. Sólo 33 empresarios (17%) afirmaron haberlo hecho.

Por el contrario, los empresarios que permanecen operando sus actividades, 57% expresó que no tienen trabajadores suspendidos o licenciados. Un 20% confirmó tener hasta un 20% de trabajadores suspendidos o licenciados; un 6% de los empresarios encuestados afirmó contar con hasta un 40% de sus trabajadores sin actividad; un 5% expresó que hasta un 60% de sus trabajadores se encuentran suspendidos; y sólo un 2% comentó tener hasta un 60% bajo licencia.

Otro punto para destacar es que no se registra el retraso de pago de sueldos como tendencia entre los empresarios que participan de Vistage. El 74% había pagado el 100% de los haberes de abril en tiempo y forma. Otro 8% pagó hasta 85% de los salarios, y 7% hasta el 70%.

Panorama a futuro

La preocupación de los titulares de empresas surge en las preguntas realizadas sobre el futuro de los negocios y de la economía del país.

Al ser consultados sobre la estimación de tiempo en que retomará la actividad en niveles normales, el 53% cree que será de octubre en adelante, mientras que el 17% piensa que será en septiembre; un 11%, en agosto; y un 7% en el mes de julio.

Mientras tanto, consideraron que la empresa podrá funcionar en este contexto antes de quedarse sin caja hasta dos meses (27%); un 23% estima hasta cuatro meses; un 14% cree que podrá funcionar más de seis meses hasta quedarse sin caja, y un 12% tiene para un mes más, mientras que un 11% de los empresarios considera tener hasta seis meses más de posibilidades.

Algunos de ellos ya recibieron ayuda del Estado para no cerrar las empresas pero para continuar en la actual situación de aislamiento, será necesario que la asistencia continúe en junio, según concluyeron desde Vistage Argentina.

Para ese mes, el declara 31% necesita una asignación complementaria del salario; el 28% expresó necesitar una reducción de las cargas patronales; un 22% de los encuestados solicitó un crédito para el pago de sueldos a tasa fija del 24%; un 11% expresó la prórroga de vencimiento de préstamos, y sólo un 7% solicitó asistencia, pero no espera recibir un beneficio.

Fuente: Iprofesional.Com