Seis efectos pos PASO para el empleo

Matías Ghidini, General Manager de Ghidini Rodil y miembro del Grupo 61, brindó para “El Economista” una interesante nota sobre los “Seis efectos pos PASO para el empleo”.

Como en casi todos los ámbitos de nuestro día a día en Argentina, los resultados de las PASO 2019 también dejaron su marca en el mercado laboral. Las esquirlas pegaron fuerte en un mercado del empleo ya endeble y en terapia intensiva. Aquí seis efectos directos e inmediatos que empujan otra vez al trabajo hacia un cono de sombras.

1. Fin de ciclo para los ejecutivos en el sector público Había resultado una de las novedades del mercado laboral profesional poskirchnerismo. Allá por fines de 2015, surgió una migración, inédita hasta ese momento, de profesionales con extensa trayectoria en el sector privado hacia el renovado sector público. Ya en agosto de 2018 ese fenómeno comenzó a invertirse, con la icónica baja de Isela Costantini (diciembre 2016) y su autocrítica “No tengo el estómago ni las habilidades del político”. Hoy, la huida es cuasimasiva. Especialmente en el segmento de los que transitan la mitad de su carrera profesional. Game over para la patriada.

2. El reiterado sueño de la expatriación Más fogoneada que aun real, coquetea el despegue de la tendencia de buscar oportunidades profesionales por fuera de Argentina. Ante la incertidumbre y los temores de lo que puede venir, asoma la opción de huir hacia mejores tierras. Pero al potencial deseo del ejecutivo se contrapone la realidad del mercado. La genuina corriente global de las multinacionales es a disminuir las expatriaciones: son excesivamente onerosas, su gestión es compleja y no siempre resultan. Distinto es realocar un empleado en otra filial del planeta; en este caso, ya sin los jugosos beneficios para el expatriado y su familia, sino simplemente como uno más de la organización de destino. Adicional, afuera lo que se busca
y valora es también lo escaso (tecnologías de la información, ingenieros especialistas en industrias específicas); y entonces, recién en función de esto, los países abren y facilitan el acceso de extranjeros en mayor o menor medida.

3. Segundo año de pérdida del salario real Para los asalariados fuera de convenio colectivo es tal vez el impacto más duro. Probablemente haya que remontarsemás de una década para encontrar dos años consecutivos en los que los salarios de los ejecutivos pierdan versus la inflación. A los estimados 15 puntos que resignaron en 2018 (inflación de 47,6% vs ajuste promedio mercado 32%), hoy es una certeza que habrá que sumarle un nuevo porcentaje de, seguro, dos dígitos. Letal para los que están en relación de dependencia. Y tremendo desafío para los equipos de recursos humanos, que deberán gestionar la insostenible insatisfacción de sus talentos con muy pocas herramientas.

4. Bonos perdidos Consecuencia directa de la recesión y el torbellino económico actual, son muy contadas las empresas y directivos que aún pueden pelear por las remuneraciones variables anuales sujetas al cumplimiento de resultados de negocio. Representando un porcentaje muy significativo del ingreso total del profesional (y más a medida que crece jerárquicamente), hoy las chances de conseguirlo son escasas para la mayoría de los CEO.

5. El regreso del mercado laboral de nicho A pesar del oscuro panorama general y un empleo que probablemente no crezca en el corto plazo, resisten empero hoy un grupo de sectores en los que las búsquedas persisten y la demanda laboral sigue encendida. A la cabeza, la oportunidad está siempre asociada a IT (Tecnologías de la Información), donde los pedidos de las empresas no alcanzan a ser cubiertos por la oferta del mercado (especialmente los de perfiles técnicos como desarrolladores Java, Python, Mobile o IOS). Debajo, regresan los nichos de mercado: Oil&Gas (foco Neuquén), la Agro-Industria (incipientes Agri-Tech) y las FinTech. Los profesionales con formación y especialización en estas industrias tendrán mejores chances de salida laboral en los próximos meses

6. La crisis que viven los independientes El combo tasas de interés por las nubes, segundo año consecutivo de recesión, inflación estructural y marco laboral rígido y arcaico, ciertamente pone a prueba hasta el más corajudo y osado de los emprendedores. El contexto potencia el viento en contra para el que profesionalmente es independiente y no tiene la red de contención de la gran empresa. La luz en el fondo del túnel quizá lo puede aportar la región, para atomizar riesgos y aguantar la parada. Más allá de esto, serán momentos de decisión para redoblar el sueño o cambiar de proyecto.

Fuente: El Economista