Las empresas argentinas no llegan al mínimo esperado en materia de Triple Impacto

En el mundo corporativo, ya no da lo mismo ser responsable o no en lo social y ambiental. Por primera vez, compañías locales argentinas se sometieron a una medición para conocer cómo están en materia de Triple Impacto. La revista Apertura accedió de forma exclusiva al primer índice elaborado por Sistema B. Qué dicen los resultados.

“¿Cómo será la empresa del futuro? La empresa del futuro no será la que más venda.

Será la que, a medida que vende más, más ayuda a que la sociedad y el planeta prosperen”, dice Alejo Cantón, presidente de Vistage Argentina, miembro del Directorio y del Consejo Empresario de Sistema B, en las primeras páginas del flamante Índice de Triple Impacto, reporte elaborado por Sistema B Argentina al que la revista ‘Apertura’ tuvo acceso exclusivo. Del tema se habla cada vez más y en muchos ámbitos ya es moneda corriente. Sin embargo, como muestra el informe, todavía hay mucho por explicar y un largo camino por recorrer.

Este tipo de firmas entendió que el modelo que buscaba solo alcanzar la rentabilidad financiera quedó antiguo y, en el futuro, las empresas más valoradas serán las que se preocupen por cuidar a las comunidades en las que están inmersas, apoyar a sus empleados y sean responsables con cómo su trabajo replica en el medioambiente. Ya no da lo mismo.

Ahora, con el desafío planteado, Cantón invita a los empresarios a involucrarse y tomar un rol activo frente a los problemas climáticos y sociales de hoy. El primer llamado fue a medir el impacto. Para esto, desde el Consejo Empresario de Sistema B impulsaron el índice, con el que la Argentina es pionera. El objetivo: concientizar a los empresarios sobre la necesidad de integrar a sus compañías en la solución de los desafíos socio-ambientales argentinos. “No es un punto de llegada sino un punto de partida”, dice.

La iniciativa se propuso medir en forma colectiva el impacto económico, social y ambiental de las empresas de la Argentina, utilizando una herramienta común: la Evaluación de Impacto B. Esta es una evaluación de reconocimiento mundial creada por B Lab que permite a las empresas evaluar su sustentabilidad de forma integral y con el mismo rigor con el que miden sus indicadores financieros. Luego de un largo trabajo en el que más de 2000 compañías participaron de la medición, es hora de presentar los resultados del índice que busca generar información útil para abrir espacios de diálogo público-privados, intersectoriales o puertas adentro de las empresas que llamen a la reflexión y a la acción.

Primeros datos:
Los resultados son un llamado de atención y, a la vez, marcan el puntapié para la oportunidad. La primera conclusión, que es transversal a todos los sectores y tamaños, es que el desempeño de las empresas argentinas en materia de triple impacto está por debajo de lo esperado, (con excepción del sector de manufactura que está apenas por sobre la media).
El informe detalla que, en el caso de las empresas grandes, el indicador con menor puntaje es el de “Divulgación de impacto” . Las principales organizaciones líderes del mundo que proveen marcos para la elaboración de informes corporativos financieros y no financieros identifican a la transparencia y la rendición de cuentas como fundamentales para lograr mecanismos de gobernanza de alta calidad y el empoderamiento de las partes interesadas en las sociedades y los mercados modernos, alerta sobre el tema el reporte.
También hay que poner foco en el hecho de que se vio un bajo desempeño en los indicadores que refieren a la gestión en temas de ética, como puede ser el código de conducta, formación y comunicación. Según el informe, “el resultado es muy similar para todos los sectores y concordante con lo que se observa en el mercado: que las compañías tienen mucho por trabajar en materia de capacitación asociada a ética y transparencia”.
Por su parte, entre las empresas micro-pequeñas, el indicador más comprometido fue el de “Responsabilidades del órgano de gobierno”, lo que repercute en un llamado a este grupo de empresas para que puedan reorientar su estrategia corporativa, establecer objetivos estratégicos y crear planes acorde.
En ambos tamaños de empresa, el indicador referido a “Evaluación del Desempeño Social o Ambiental por parte de la Junta Directiva” fue el que arrojó los resultados más alentadores , principalmente para la industria de manufactura en donde el 100 por ciento de las empresas que componen la muestra se encuentran por sobre el impacto deseado.
Afortunadamente, para el tamaño mediana-grande en promedio todos los sectores demuestran tener participación activa para la promoción de políticas de estándares sociales y ambientales, particularmente en el agro y en la industria manufacturera. Según el informe, esto podría estar referido al trabajo en alianza con cámaras, asociaciones, ONGs y gobierno.
Resultados de empresas micro y pequeñas (de 1 a 249 empleados)
Una mirada sobre los resultados:
“Se trata de entender que lograr que la Argentina sea un país más próspero es un trabajo que nos involucra a todos. El objetivo es generar información que invite a la acción”, dice Sofía Isasmendi, encargada de Desarrollo Institucional de Sistema B y una de las voces dentro de la organización más comprometidas con el proyecto. Desde su perspectiva, los primeros datos dieron a entender que las oportunidades de mejora son muchas y que algunas son transversales a todas las industrias y tamaños de empresa, como lo que surge de la recientemente declarada emergencia climática, pero también cuestiones en el impacto social y en el nivel de gobernanza, categoría que refiere a cómo las empresas se estructuran y se definen.
Se trata de un proceso por el que se empiezan a tener nuevas conversaciones. “Nos pasó que muchas preguntas quedaron sin responder. Hubo muchas empresas que, en algunas categorías, no tenían respuesta. La no respuesta también es una respuesta, y habla de que todavía hay que profundizar mucho en algunas cuestiones e incorporar herramientas que permitan hacer mediciones para establecer objetivos concretos”, explica Isasmendi.
Un factor que llamó la atención, según Paula Mantel Amari, gerente senior de Deloitte Argentina, es que, si bien la exigencia puesta a las empresas más chicas fue menor, en algunos aspectos la performance fue superadora, tanto en temas cross como en análisis por sector. “Desde mi subjetividad pienso que esto puede tener que ver con el poder de adaptación de las más chicas, que a veces tienen menos burocracia y hay muchas que están lideradas por la nueva generación. Incluso en indicadores más soft, que no tienen que ver con maquinarias o cambios tecnológicos, se vio esta tendencia, como en horas per cápita de voluntariado. Es un buen punto de debate que se puede abrir”, analiza Mantel Amari. Las especialistas coinciden en que a la hora de presentar resultados también se presentan preguntas. “Queremos generar pinchazos y provocaciones, no solo certezas”, dispara Isasmendi. ¿Será que las empresas más chicas son más flexibles? ¿Se adaptan mejor al contexto? ¿Será que los emprendimientos más chicos ya nacieron con la idea de sustentabilidad en el core del negocio?
Con esto en mente, lo cierto es que hay algunos puntos que son más urgentes a tratar y es necesario ponerlos sobre la mesa. Independientemente del tamaño, los resultados no alcanzaron el nivel esperado cuando se preguntó por el trabajo con la cadena de valor, en especial el punto del trabajo con proveedores. “Creo que no se lo trata con la magnitud de los cambios que se van a generar”, opina Mantel Amari.