CEOs: Asesoría entre pares, la carta que funciona aún en tiempos de crisis

Los CEOs pueden parecer de lejos muy diferentes entre sí, pero también tienen mucho en común. Hablamos de personas que por lo general han trabajado duro para llegar a donde están y que tienen un alto grado de responsabilidad, porque de nada más que de sus decisiones dependen cuestiones como si la compañía escala o se estanca, si le va bien o no tiene caja para pagar los sueldos a fin de mes. Pero a la hora de tomar estas decisiones estratégicas, los número uno de empresas comparten otra cualidad: que todos suelen estar muy solos.

“Un empleado no es la persona ideal para conversar una decisión de este tipo, porque podría verse afectado. Un consultor externo, si bien sabe mucho, se enfoca en un solo tema, y un amigo puede conocerte en profundidad pero no necesariamente sabe lo que es estar en estos zapatos y tener encima el peso de la responsabilidad”, explica Alejo Cantón, presidente de Vistage Argentina, la organización líder dedicada a agrupar empresarios para que entre sí se asesoren en el manejo de sus compañías.

“Hacia afuera los empresarios solemos mostrar confianza y seguridad en las decisiones que tomamos, pero hacia adentro dudamos”, agrega. Así, en un típico grupo Vistage doce número uno de distintas compañías (diversas, de diferentes tamaños, que no compiten entre ellas ni tienen tampoco un vínculo proveedor-cliente) se reúnen una vez al mes para ayudarse mutuamente a tomar todas esas decisiones que afectan los resultados de sus respectivas organizaciones. Pero no están solos: los coordina un ex número uno de empresa, un chair con trayectoria amplia y la experiencia suficiente para guiar esa conversación.

Vistage -que en el mundo existe desde 1957- lleva en la Argentina casi 20 años de trabajo ininterrumpido, donde hoy tiene cerca de 1.500 miembros repartidos en 130 grupos liderados por 80 chairs.

“Desde nuestros inicios solemos tener el mismo arquetipo de miembro Vistage: es el dueño de una empresa mediana, el ‘me’ de la pyme, el que arrancó el proyecto, supo comercializar con éxito una idea y hoy quiere dar el próximo paso de crecimiento, pero para eso tiene que encarar algo diferente a lo que vino haciendo”, marca Cantón. Y destaca: “Si a esa persona la agrupamos con otros empresarios que están atravesando el mismo viaje, juntos se pueden potenciar de una manera formidable”.

Momentos difíciles

Asegura su presidente que Vistage está en el negocio de ayudar a los líderes de empresas a decidir mejor. “Y es justamente en momentos difíciles donde más relevante se vuelve acertar en la decisión que uno toma, porque es cuando más riesgo existe”. Es en este contexto en el que empieza a sobresalir la figura del chair, que en promedio tiene unos 20 años más que el resto del grupo y está en una posición particularmente buena para transmitir sabiduría y tranquilidad, así como una mirada más amplia. “Lamentablemente -advierte Cantón- ellos ya han sabido sortear muchas de estas crisis”.

“Queremos ser el ejemplo de empresa que el país necesita para cambiar, de hecho hoy estamos más interesados en ser una organización de triple impacto -valor económico, mirada social y huella ambiental- de lo que hemos estado en nuestra vida. Y eso es una tendencia que se acentúa cada vez más”, añade el empresario desmenuzando la idea de que con la rentabilidad sola hoy no alcanza. “A mí me conviene que me vaya bien en una comunidad que se eleve a medida que yo crezco -resume-, aunque esa concepción necesariamente exige una mirada a largo plazo”.

Parar la pelota

Las reuniones mensuales de los grupos Vistage tienen algo particular: aunque suelen durar casi todo el día, los celulares de sus miembros se encuentran apagados. “Es que el corazón de nuestro negocio pasa por contar con grupos de alto desempeño. Pero no basta con que el grupo esté bien armado, sino que hace falta que sus integrantes se encuentren altamente comprometidos. Porque la silla vacía al grupo no le sirve, sería como un equipo de once jugadores que sale a la cancha con diez”, explica Cantón y aclara que “por eso la idea es que los teléfonos estén absolutamente apagados, aunque durante los breaks pueden chequearlos”.

Hoy Vistage apunta que sus miembros afronten tres tipos de crecimiento: el crecimiento de la empresa, el crecimiento de ellos mismos como líderes y el crecimiento del equilibrio entre la vida personal y laboral, que es el que según Cantón suele quedar más relegado. “Pero cuidarse a uno mismo y tomarse el tiempo para reflexionar es a todas luces una decisión inteligente, porque eso es lo que nos va a permitir estar bien en la empresa y con los demás. De ahí que tanto en los grupos como en las reuniones individuales que los chairs tienen con los miembros le damos mucho espacio a la parte personal”.

La idea que subyace la dinámica es que para que a una empresa le vaya mejor su dueño tiene que dejar de ser el bombero que ataca las urgencias para convertirse en el líder que toma las decisiones estratégicas. “Y para eso no queda otra que parar la pelota y concentrarse en lo importante”, remata Cantón. Ese es, justamente, el espíritu Vistage.

Fuente: La Nación