Whalecom, la empresa cuya dueña se animó a “dar el salto”

Paula Molinari es presidenta y fundadora de Whalecom, una empresa de consultoría en procesos de cambio organizacional que detrás de sí tiene 20 años de trayectoria. Antes de eso fue directora de recursos humanos de compañías líderes -por caso CTI, o Techint- y hoy consolida su actividad académica en tanto brinda conferencias, deslumbra en charlas TED y escribe best sellers sobre la revolución del mercado del trabajo.

Paula es además desde 2004 miembro Vistage. ¿Qué es Vistage? Una organización mundial que impulsa a los números uno de empresas -diversas, de diferentes tamaños y que no compiten entre sí- a reunirse una vez al mes para asesorarse mutuamente en la toma de decisiones. Al mismo tiempo son coordinados por un ex número uno de empresa, alguien con una amplísima trayectoria y la experiencia suficiente para desarrollar esas riquísimas conversaciones.

Roberto Gorrissen es chair de Paula. Y explica que si bien Whalecom es hoy líder en el mercado latinoamericano, el objetivo de su fundadora fue desde siempre generar un proyecto que la trascendiera. “Actualmente la consultora está profesionalizada, tiene un CEO y un equipo gerencial de primera línea. Paula ya no está en la gestión diaria y se dedica a dar conferencias y a escribir”.

“‘¿Realmente vas a poder dejar la operación y dedicarte a ser presidenta de la empresa?’, solíamos challengearla en el grupo. Porque sus fortalezas estaban clarísimas: tenían que ver con su expertise en el manejo del recurso humano. Pero sí fuimos capaces de brindarle apoyo en todo lo que es finanzas y administración”, explica Gorrissen. Y agrega: “Para una persona que está tantos años al frente de una compañía, pensar que pueda dejar ese lugar representa en sí mismo un desafío”.

De acuerdo a la propia Molinari algo que el público reconoce de Whalecom es el hecho de que se trate de una consultora que fue capaz de profesionalizarse. “Porque hay muy pocas empresas del rubro que están verdaderamente profesionalizadas -dice-, con un equipo senior consolidado, estable, sólido y acostumbrado a trabajar en conjunto. A nosotros esa posición nos ofrece otras posibilidades. Porque contamos con procesos, delegación, autonomía. Y eso fue lo que me permitió a mí ocupar un lugar de presidenta, pero ya no voy todos los días a la oficina. Ni siquiera a las reuniones con nuevos clientes”.

Tiempo para pensar en el futuro

Y ese es, de hecho, el proceso que Molinari describe en El salto del dueño (Temas, 2012), un libro en el que además de contar su propia experiencia como empresaria, se dedicó a estudiar a fondo que les ocurría a otros líderes a medida que avanzaban en el camino de la profesionalización.

“Ingresé a Vistage hace casi quince años -recuerda- y todo fue un trabajo de hormiga. Armar equipos, seleccionar a los perfiles adecuados, aprender a delegar. Es un camino que tiene dos caras: uno se va corriendo, pero va apareciendo otro que toma los temas. Lo fundamental, y al mismo tiempo el motivo por el que muchos fallan, es que lleva tiempo”.

Cuenta Molinari que antes de entrar a Vistage, si bien sabía mucho de aquello a lo que se dedicaba, era solo una técnica manejando una consultora. “Había identificado la necesidad de convertirme en empresaria, pero para eso tenía que cambiar la mentalidad”, afirma.

En ese derrotero el grupo se convirtió en “gentil auditor” del desarrollo de la empresa y de su crecimiento personal. “Uno plantea sus planes, su visión, sus deseos y luego el grupo, desde su propia diversidad, pregunta, cuestiona, desafía y aconseja. Pude aprender muchísimas cosas, así como también yo fui capaz de brindar a mis compañeros mis conocimientos”. De acuerdo a Paula, el tiempo dedicado a Vistage es tiempo dedicado a uno mismo y a la reflexión sobre cómo se hace lo que se hace. “Porque si no el día a día te come -remata-. Y lo que te da Vistage es justamente el tiempo y el espacio para pensar en el futuro”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/2191677-whalecom-empresa-cuya-duena-se-animo-dar