De antigua fábrica textil a parque industrial modelo, el caso de Parque Suárez

El desafío parecía descomunal: se trataba de encontrarle un destino rentable a un predio de 50 mil metros cuadrados que alguna vez había sido una fábrica textil. El lugar: la localidad bonaerense de José León Suárez. El momento: uno de los peores de la última gran crisis, febrero de 2002.

“El terreno era el mismo en el que mi papá había dirigido por años la compañía textil que fabricaba los Casimires Spencer y cuya caldera se apagó el 24 de mayo de 1994. Después el predio se alquiló a una empresa logística, pero a mediados de 2001 nos avisó que habían tomado la decisión de consolidar sus operaciones en otro lado”.

Quien habla es Andrea Werthein, ingeniera agrónoma que por esos tiempos cursaba las últimas materias de un MBA. Su familia estaba entonces completamente dedicada a los negocios agropecuarios y el reto de encontrarle un destino a ese predio la encontró en un contexto difícil pero -advierte ella misma- “a la vez repleto de oportunidades”. “Recuerdo que durante la crisis hubo un saqueo que salió por la televisión y que mostraba a un coreano, dueño de un supermercado, en pleno llanto. Eso ocurrió en José León Suárez y para mí es una imagen que como ninguna otra grafica el dramatismo del momento”.

Y así arrancó el nuevo proyecto “Parque Suárez”, uno de los primeros parques industriales del país. En paralelo a comenzar a escribir a esta historia, ingresé a Vistage, la organización mundial que impulsa a los número uno de empresas a formar grupos que con la ayuda de un Chair se asesoran mutuamente en la toma de decisiones. “Deambulé por inmobiliarias y llamé a consultores de todo tipo hasta que me crucé con la experta en bienes raíces Ana Simeone. Ella fue muy clara: me dijo que al terreno iba a tener que ponerle un nombre, hacer un reglamento, dividirlo y alquilarlo separadamente”, explica Werthein.

El contexto general era claramente desfavorable, pero al mismo tiempo las importaciones se derrumbaban en tanto un conjunto de empresarios empezaba a advertir que, además de capacidad instalada ociosa, en el país existía talento y creatividad para producir.

Parque Suárez alberga hoy cerca de mil trabajadores y 47 empresas que comparten servicios centrales y espacios comunes en lo que la propia Werthein describe como un “country de compañías”. “Para nosotros fue muy gratificante pasar de una etapa de almacenaje de mercaderías a esta en la que conviven industrias de todo tipo: hay dos laboratorios, una fábrica de globos preciosa, una empresa que produce leche de almendras, otra hamburguesas veganas, otra más de cerveza artesanal y un emprendimiento de transfers para las camisetas de fútbol, entre tantos otros”, explica desde su oficina en el mismo predio los pormenores de un proyecto que, según advierte, “le cambió la vida”.

El “secreto” de la asesoría entre pares

Junto con el nacimiento de Parque Suárez Andrea ingresó a Vistage, “Conocí la propuesta a través de un conocido y me encantó, de hecho formo parte del grupo más antiguo cuyos integrantes son hoy mis amigos”.

“A Vistage le debo muchísimo de lo que aquí se pudo hacer. Yo venía de otro sector así que desde el principio resultaron vitales todas esas opiniones, consejos y reflexiones de mis compañeros”, destaca.

También su chair, Alfonso Bonfiglio, revela que en tanto Andrea iba compartiendo sus decisiones con el grupo, este pudo ir ayudándola a crecer. “Es lo que hablamos siempre acerca de la ‘soledad del número uno’. Quien está al frente de una empresa puede parecer muy acompañado, pero en el fondo las decisiones estratégicas las toma solo. Y Vistage está justamente para eso: para abrir la posibilidad de compartir esas cuestiones con otros números uno que nunca compiten entre sí, con lo cual en sus respuestas no hay ningún tipo de interés”.

El intercambio, la discusión de temas críticos, el aporte de nuevas ideas y la escucha activa de las experiencias provenientes de otras industrias fueron con el tiempo volviéndose parte esencial del proceso en el que Parque Suárez fue consolidando la marca y aumentando su rentabilidad. “Vistage en general y Alfonso en particular me sostuvieron en momentos de crisis y colaboraron muchas veces vinculándome con asesores para ir resolviendo distintas problemáticas -remata Andrea-. Por todo eso y mucho más se convirtieron en una pieza clave”.