Qué se puede esperar en el mercado laboral en este segundo semestre

Como pocas veces antes, las perspectivas futuras de la demanda laboral ejecutiva parecerían ser sustancialmente diferentes a las de su pasado reciente. El punto de inflexión de la crisis cambiaria-financiera-económica de mayo dejó su huella en el mercado del empleo.

¿Qué había ocurrido durante el primer cuatrimestre de 2018? Una continuidad de la tendencia de los dos primeros años del gobierno de Cambiemos. Un mercado del trabajo profesional activo, con demanda, creciendo, muy suavemente, pero manteniendo siempre una inercia y propensión positiva. Los cuatro primeros meses mostraron otra vez al sector de tecnologías de la información (IT) liderando e inundando con sus ofertas laborales, con Mercado Libre como paradigma de las compañías del futuro, que únicamente parecerían limitar su crecimiento por la escasez de profesionales que demandan y no encuentran para acompañar su expansión.

Siguen siendo años prósperos también para encontrar trabajo en compañías de servicios en general, pero más especialmente en las del sector financiero. Al igual que en empresas de la agroindustria, que, más allá de las complicaciones climáticas, permanecen con balance laboral positivo.

Más de lo mismo en términos de perfiles con alta demanda hasta hoy: ingenieros en sistemas, en informática y electrónicos para IT; ingenieros mecánicos, eléctricos o químicos, escasos per se; ingenieros en petróleo, en reservorios, en perforación y geólogos para la industria del Oil & Gas, que, de la mano de Vaca Muerta, busca el despegue; contadores, especialmente jóvenes y con inglés avanzando, para los Centros de Servicios Compartidos; enfermeros, actuarios, especialistas en big data, machine learning blockchain.

Pero ¿qué esperar ahora de la demanda laboral para el segundo semestre? En la estructural imprevisibilidad del ecosistema argentino asoman pocas certezas, aunque sí algunas sensaciones y reacciones. Una inmediata es que las organizaciones (en rigor, accionistas, headquarters y dueños locales), quizás asustadas, han adoptado el modo prudencia y rebajado así un par de cambios en sus estrategias de crecimiento laboral. Vuelven, aun tímidamente (algunos oficiales y otros off the record), los hiring freeze. Un efecto que no distingue tamaño ni origen: desde multinacionales hasta importantes holdings locales y microempresas. Las pymes, acostumbradas, resisten; usualmente sus movimientos son más pausados y pensados, tanto para crecer como para ajustarse.

La inmediata reacción generó una pausa en la demanda laboral. ¿Se trata de un fenómeno momentáneo o de la gris y mediocre fisonomía que adoptará el mercado laboral por el resto de 2018? Gran parte de la respuesta la tiene, sin dudas, el destino futuro de la actividad económica local. Podrán contribuir también las iniciativas políticas de reforma laboral (aún postergadas), las vicisitudes económicas mundiales, la suerte política de Brasil (elecciones presidenciales mediante) y -¡por qué no a esta altura!- el resultado de la selección argentina en el Mundial de Rusia 2018.

Más concretamente, la esperanza del despegue, con un segundo semestre con crecimiento generalizado y genuino en todos los sectores industriales parece perdida. A estas alturas, poder sostener la demanda laboral profesional del primer cuatrimestre asoma como el escenario de máxima. Ofertas laborales para todos y todas tendrán que esperar. Volvemos a los años de nichos: oportunidades sí, pero para algunos, específicas, segmentadas y por momentos volátiles. En definitiva, matices de lado, la foto del último lustro.